lunes, 30 de diciembre de 2019


Esta noche he decidido rendirme.

Llevo años luchando, mucho o poco, quién sabe, qué más da? Si soy estúpida, si soy inteligente, qué más da?

Estoy cansada, agotada de la vida.

La vida no es bonita, es una mierda, pero como no queda de otra, como somos generalmente cobardes para suicidarnos nos hacemos creer que es bonita y vale la pena, nos lo repetimos una y otra vez.

Quién es responsable, de quién es la culpa? Qué más pinches da?! No cambia nada, que digan quererte, que digan amarte, no cambia nada si no se ve. 

Hoy, a casi media noche he decidido abandonarme porque he intentado rescatarme tantas veces y no termino de conseguirlo y ya ni me interesa.

Si eso es infantil, qué más da? Dicen que no siento, o que siento de más, dicen pura mierda. Qué coño van a saber ustedes? Acaso están aquí adentro? Acaso tienen una puta idea de lo que siento? No. Creen saberlo, creen que haberse sentido una mierda nos hace iguales, pero no lo somos.

Todos somos una porquería, padres, hermanos, amigos, parejas, conocidos, compañeros. Ni los putos niños valen la pena, son pequeñas mierdecillas también.

No estoy triste, solo estoy hasta la madre de cansada y ya no quiero despertar.

Si esta noche muero, mañana no voy a saber ni mierdas, pero si pudiera sentir algo creo que sonreiría porque al fin se habría acabado.


Odio la forma en que mi mente me hace jugadas. Tenía demasiado sin pensar en ti, demasiado tiempo pero te soñé y te he llevado todo el día, no me has dejado de joder todo el día. Lo realmente triste es que no te veo, ya no te veo ni te siento. No me acuerdo de tu rostro, me esfuerzo por traerlo de entre mis recuerdos pero simplemente ya no estás. 

Es ahora cuando lamento no haberme tomado más fotos contigo cuando lo pedías y de haber botado las pocas que me quedaban. Por momentos no te sientas ni real, Fernanda no existió. Contigo nunca me han salido palabras profundas ni rebuscadas, contigo ha sido todo siempre tan común, quizá porque eres la única que ha conocido esa parte tan ordinaria en mí. 

Cuándo me vas a llevar contigo? Extraño verme sonriendo, corriendo, jugando, cantando. Te llevaste la inocencia que me quedaba y yo con gusto te la regalé. 

No sé, contigo no sé nunca nada, me desarmas, me asfixias tal y como lo hacías en vida.

Espero que no te vuelvas a meter en sueños y que me dejes irme por donde quiera, nunca necesité tus opiniones sobre mi actuar.

Por tu culpa, más bien por la mía, no he podido nunca ser normal, te lo llevaste todo y me dejaste en ceros para reconstruirme con basura.

Llévame ya si me extrañas, yo manejando y haciendo tonterías mientras veo ese cabello bonito y angelical agitarse con el aire.

Eres y por siempre serás mi más grande tormento. Mi Fernanda, de la que a nadie hablo... 

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Invasora

Soy una invasora

Como una plaga que todo enferma, que todo pudre, que todo apesta.

Es volver a escuchar ese discurso que me niego a oír, "nada, eres nada", "nadie, eres nadie para mí".

Y uno sonríe con la risa idiota de quién está cegado por amor. Uno encuentra gozo incluso en el desprecio, porque es SU desprecio, el de ella. 

Mi risa idiota.

Esa risa de quién no entiende pero se esfuerza por hacerlo.

Y tú te ríes, desde el alma, desde el desprecio, desde la burla más sincera. Esa, la misma con la que te has reído a mis anchas antes.

Ilusiones? Esas ya terminaron por romperse. 

El abuso es lo común en mis relaciones. Algunos abusan de mis sentimientos, de mis bienes económicos, de mi cuerpo, de mi trato.

Y yo, yo sigo dando una y otra y otra vez por momentos de sonrisas. Por momentos en los cuales me tratan bien.  

Yo no soy digna, como en todo, yo no soy digna de nada. No lo valgo.

Yo nací para servir, para que se sirvan de mí mientras agradezco esto.

Y como una tonta sigo queriendo creer. Como una tonta sigo permitiendo a mi corazón amar así como lo hago. Como una tonta sonrío mil veces más y digo que no pasa nada.

Yo no provoco en ti más que la burla, más que el chiste idiota de la patética que se desborda otra vez.

Me desbordo, por ti me desbordo.

Y mientras doy y doy, sin que nadie lo pida, sin que nadie al menos lo note, vomitas tus mentiras en mi cara. 

Me equivoqué, otra vez. Elegí mal de nuevo. Fui castigada por eso y tú, en vez de apoyarme, de tomar mi mano cuando te necesité, no has dejado de verme como la puta que abrió las piernas. 

Otra vez, no estuviste. Y es que no sé de dónde saqué que tú ibas a estar, que tú sabes estar, que ibas a querer estar.

La mujer fue destruida, la niña, dos veces. Dos veces en las que tenías que estar y no estuviste. 

Pensaba que llegado el momento podría contarte cómo pasó la primera vez. Cómo es que mi hija, esa que estúpidamente siento tuya también, no llegó a nacer. Y te hablaría de cómo tú tenías que estar ahí. 

Yo también soy mujer, siento como una una y a veces también quiero ser protegida.

También merezco ser cuidada.

Me he forzado. Incluso me he forzado a mantener relaciones para no hacerte sentir mal. 

Las cosas que hago, que he hecho, se siguen acumulando en un costal invisible y roto. Absolutamente nada cuenta. 

Soy ingenua y al serlo busco mi propia destrucción.

A tus ojos, yo busqué mi propia violación.

 A tus ojos, no soy digna, no estoy limpia.

Es tan duro pensar en el asco que vas a provocarle a la persona que amas y a la vez mantener una pequeña esperanza de que ella es diferente, mientras estás siendo penetrada de maneras en que ni el peor de los animales debería.

Pero hay una pequeña esperanza, porque eres así, ilusa, de que ella te va a apoyar, de que podrás llorar con ella. 

Y ni te apoya, ni te puede escuchar, ni quiere, solo eres juzgada. Juzgada por ser la estúpida que quiere creer.

Yo me lo busqué, yo pedí ser violada.

Una simulación, es todo una simulación. Todo esto es una simulación.

Volví a elegirte y me enfrenté a un cruel castigo por ello. 

Pero no soy digna, no me merezco la confianza, no me merezco nada porque soy nada y he demostrado nada.

Mi corazón se rompió en ese mensaje en que terminabas conmigo por lo que pasó.

Y a nadie le importa, ni siquiera a ti. Mucho menos a ti.

Yo te acompaño, te escucho, te apoyo y tú solo desdeñas mi sentir.

Para ti todo, todo lo que soy, lo que siento, mi vida, no son más que drama.

Mi dolor no es más que drama.

Con nadie he sentido tanta soledad, tristeza, dolor, culpa, tanto abandono como contigo.

Y a veces por las mañanas mientras voy al trabajo ruego a Dios que me permita quedarme dormida, que no me deje despertar, que no me deje reaccionar, para poder salir de este infierno.

Para que al menos alguna vez pienses en mí y hagas lo que todos hacen, engrandecerme en la muerte.
Entregar el cuerpo como quien ofrece caramelos a niños. Al final de cuentas, cuando no hay más, cuando dentro ya se no se tiene más, al menos aquí, al menos así, puedo sentir el contacto con algo no frío.

Sé que aquí no encontraré nada, es que ya no hay nada, pero al menos unos minutos mi mente se apagará y esperaré a que termine, porque es lo que hay que hacer. 

Supongo que debo agradecer a quienes me enseñaron a usar así mi cuerpo de pequeña, porque por lo menos tengo esto.
Chicos, chicas, qué más da? Si para lo único que sirvo es para esto. 

sábado, 28 de diciembre de 2019

Hace un rato me preguntaron qué haría si ella volviera, contesté que le entregaría el anillo que ya había comprado para ella y la seguiría hasta el fin del mundo, donde me dijera.
Send her my love. 
A veces cuando veo algo mi primera reacción es correr a contártelo. Después recuerdo que ya no estás...
Siento la paz de actuar en total libertad. La paz de no tener que estarme siempre cuidando de lo que digo, de mis ausencias naturales, de mi propia distracción.
Ya no me siento asfixiada y en completo control en nombre del amor. Ya no temo darle una reacción o hacer un comentario a alguien a quien le va bien en la vida. 

Ya no me da miedo gastar en mí, hacer las cosas que realmente quiero hacer, ir y venir a mi antojo siempre teniendo cuidado del entorno. Ya no me siento mal por tener el trabajo que tengo, ya no me siento culpable por ello. 

Ya no me tengo que quedar en un sitio a aguantar mientras me tiran mierda hasta esperar a que se le baje, siempre conteniéndome. No más dar explicaciones absurdas. 

No más irme volviendo tóxica por una mujer tóxica. No más niñas de mami que no son capaces de desprenderse. No más pedir permisos, no más ocultarme. 

Carajo si yo no estoy para que me oculten, soy una mujer de 30 años que sí, sigue aprendiendo, creciendo y necesita mejorar algunas cosas; pero tengo cierta estabilidad que me permite hacer un montón de cosas y si alguien ha de acompañarme en el camino deberá ser una mujer independiente.

Además, sí estoy guapita. 

No más mocosas. 

viernes, 27 de diciembre de 2019

No es tan difícil empezar a olvidar a alguien cuando te enteras de que no era tan santa como decía. Que efectivamente salía con weyes y hasta fotos te envían.

Pero no tengo por qué decir nada, por más mal que haya actuado, yo sí respeto el chiste de relación que tuvimos. 

No ir tirando mierda y armando chismes habla más de mí que de esa mujer. 
No, no mentiré. Por supuesto que todavía la amo, el amor no desaparece así de un día para otro.

Aquí la cuestión es, cuál es el punto de sufrir por una persona para la cual no valiste nada? Prefiero divertirme con una persona que siempre me hace sentir delicioso en todo sentido y que, además, mantiene a mi mente siempre inquieta. 
Mientras estaba dentro de mí me dijo al oído "ya eres mía" y el corazón entero se me estrujó de miedo. 
Qué agradable es encontrarte en sus brazos y saberte mujer, en toda la extensión de la palabra, como hace meses no te hacían sentir.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Ella tiene razón, el amor no existe, solo el usufructo.

Y está muy rico ese usufructo. 

lunes, 23 de diciembre de 2019

Tal vez en otra vida fui feliz y tuve la familia que tanto deseé.

En esta ya no fue... 
Espero que jamás encuentres paz, que cuando esté muerta algo pase para que tu cochina existencia nunca pueda descansar.

Te odio Daniel, te odio tanto. 

Trabajé tantos años tan duro, nunca me rendí y seguí y seguí hasta todo esto. 

Y es que no lo entiendo. Por qué no puedo?

Por favor Dios, yo creía en ti, yo había vuelto a creer en todo y sonreía desde el alma, mi alma es noble pero ya no puede más. 

De verdad no me merezco más que esto? De verdad nadie me puede entender?

Y no es que no quiera, es que las 5 veces que intenté trabajarlo terminé sin poder hablar por días. 

No lo entiendo, cómo se puede quebrar así a alguien. 
El tema que estoy por tocar no es nada sencillo, pero siento que es necesario que lo exprese para poder irlo soltando.

Dicen que cuando te pasa algo muy fuerte y lo pones en palabras, le quitas un poco de ese peso.

Así que creo que es tiempo de intentarlo.

A él le conocí por cuestiones laborales. Un hombre mayor, apuesto, inteligente, radiante, interesante, en fin, la clase de hombre que atraería a varias mujeres.

Debo señalar que a pesar de haberme considerado hasta ese momento bisexual, tenía muchísimos años que no me interesaba por un hombre.

Cuando le conocí, veía en él simplemente una figura de autoridad, un colega y un ejemplo a seguir. 

Él brillaba y yo no podía dejar de verlo.

Sin embargo, mi vida sentimental estaba hecha un caos, así que en él pude encontrar a una especie de amigo, a un escucha que parecía interesarse por lo que yo tenía que decir.

El tiempo fue pasando, relaciones terminaron y él se iba afianzando en mi vida. 

Yo enfrentaba una situación sola y él me acompañaba sin saberlo. Hasta que un día ya no lo pude ocultar más y se enteró pues las cosas no resultaron bien.

Él no me juzgó, estuvo conmigo, tomó mi mano cuando era alguien más quién debía estar ahí.

Él me sonreía tranquilo, acariciaba mis manos, me decía que iba a estar bien, que no me viniera abajo.

Él estuvo conmigo durante todo el procedimiento y mientras yo lloraba sin control, él solo besaba mis manos. 

Después de haber terminado el procedimiento, me llevó a casa, fue la primera vez que le dejé entrar. Fue amable conmigo, me cuidó, me escuchó, me abrazó cuando todos los demás me dieron la espalda.

Él fue el único que no me tiraba mierda, el único que estaba conmigo.

Llegaba a verme casi todos los días, a darme ánimos y así poco a poco se fue dando algo entre los dos.

Él me hacía reír, me hacía sentir segura, me hacía sentir escuchada y valorada; me estaba dando todo lo que yo siempre había deseado. 

Me pidió que fuera su novia, de una manera tan especial que parecía una comedia romántica barata.

Era un cursi y yo adoraba eso.

Jamás me había sentido así, tan respetada por un hombre. Jamás había sentido algo como lo que sentí con él con algún otro hombre.

Todo era tan perfecto que no podía ser real. La realidad es que lo que sentía por él era muy grande pero no era amor, no era ese amor con el cual yo quisiera compartir mi vida. 

Apareció una persona de mi pasado y finalmente decidí, por el bien de ambos, mejor solo dejarlo ir y que buscara su felicidad con alguien más.

Obviamente esto él no lo entendió. Estaba furioso, decepcionado, triste; con podía dejarlo por alguien que me había hecho tanto daño?

Ese era su argumento. Después de tanto, entendió que ya no quería estar con él y parecía estar bien con eso, solo parecía.

A mí nunca dejó de importarme, yo quería conservarlo como mi amigo pues finalmente fue especial en mi vida.

Así que un día que estábamos en la misma ciudad lo invité a casa a ver algo en la tv. Llegó ya tomado, estaba un tanto molesto.

Volvió a cuestionarme acerca de mi nueva relación y yo simplemente le decía que ya dejara el temita.

Su enojo fue en aumento, junto con su nivel de alcohol. Finalmente se puso a reclamarme el que lo hubiera dejado por una mujer, a decirme que me amaba y que yo era su mujer.

Anteriormente, cuando lo notaba molesto, solía tranquilizarse inmediatamente con un beso en la mejilla, de simple afecto.

En mi estúpida mente pensé que esto funcionaría, que se calmaría y simplemente se iría pero no.

Él ya no quiso soltarme y yo lo único que hice fue mover mi rostro para que me dejara en paz.

Me agarro muy fuerte, demasiado, intenté darle un empujón y le dije que ya me dejara en paz, que se fuera.

Me soltó, yo me dirigía a mi cuarto mientras le gritaba que se fuera y que echara seguro al salir.

Quería estar sola en lo que se iba para que se diera cuenta de lo molesta que estaba por lo que hizo. 

Pero él estaba fuera de sí. Me siguió al cuarto, cuya chapa está descompuesta así que no le fue difícil entrar. 

Esta secuencia fue bastante rápida y hasta la fecha sigo sin saber bien cómo pasó.

Sé que de alguna manera forcejeamos, yo intentando sacarlo y él intentando entrar. Me gritaba cosas horribles, que yo era una perra, una puta, que le daba asco por estar con una mujer, que lo necesitaba a él.

Entonces sentí miedo y yo con él nunca había sentido miedo, me sentía segura.

Di los golpes que pude, que no le hicieron ni cosquillas. El forcejeo se terminó cuando me aventó a la cama, de espaldas. 

Entonces supe lo que venía y dije que esta vez lucharía, que no me iba a dejar.

Peleaba con palabras, sé que ahí reside mi fuerza, pero ni se inmutó.

Yo me seguía moviendo como gusano intentando zafarme de su agarre pero fue inútil.

Metió una de sus manos en mi blusa, fue entonces cuando sentí asco. No paraba de sobarme y de respirar como cerdo.

Se restregaba una y otra vez contra mí.

Por la posición en la que me tenía yo no podía hacer más que intentar levantarme de la cama.

Pero no tuve fuerza.

Entonces fue cuando me bajó el pants que llevaba puesto, junto con mi ropa interior.

Me dijo que muchas veces me la había metido y que me había encantado. Dijo que me iba a hacer mujer otra vez, que me iba a arrepentir de mi decisión y que nunca nos íbamos a olvidar de él mi pareja y yo.

Tenía mi cabeza hundida en la cama, apenas y podía respirar y con una sola de sus manos me sostenía a mí ambas.

Yo no estaba excitada, tenía mucho miedo y estaba rogando porque no lo hiciera pues sabía cuánto me iba a doler, no era la primera vez finalmente.

Pero él no escuchó, era un animal furioso. Fue entonces cuando solo sentí su asqueroso pene intentando meterse en mí.

Apreté tanto como pude para no dejarlo entrar, lo cual creo que lo hizo peor. Seguía intentando moverme de alguna manera, de la forma en que pudiera hasta que logró entrar y sentí cómo me atravesaban mil cuchillas.

Acababa de perder y otra vez no me había podido defender.

Nadie me había podido defender.

Fue muy doloroso, físicamente, el que haya entrado a la fuerza. Sentí que me clavaban un puñal en el vientre. 

Esta vez no era nada cuidadoso, buscaba causarme el mayor daño posible.

No paraba de decirme que él iba a hacer que me gustara la verga otra vez.

Le pedía que por favor parara. "Daniel por favor, no me hagas esto", pero nada lo hacía entrar en razón...

Daniel por favor...

Y mi Daniel, el dulce Daniel que yo había conocido y del cual por más que quise nunca me pude enamorar, no existía.

El príncipe, ese que parecía casi perfecto, era un repugnante monstruo.

Me rompió todo, no solo físicamente.

Yo confiaba en él, nunca había dejado de hacerlo, yo me seguía preocupando por él.

Siguió embistiéndome como quiso y cuando me di cuenta de que nada podía hacer le pedí que no se viniera dentro.

No recuerdo siquiera qué dijo, no sé ni por qué le dije. 

Pero evidentemente no me hizo caso...

Yo solo lloraba mientras le pedía que parara, tanto como me era posible hablar.

Cuando al fin terminó y pensé que la pesadilla había concluido, intenté levantarme para irme.

Pero para él no era el final.

Me jaló y yo lo único que pude hacer es patearle la entrepierna. Supongo que hasta para eso soy una pinche inútil pues, aunque le dolió, no se detuvo.

Fue entonces cuando la verdadera humillación comenzó.

Ví en su rostro algo que parecía inhumano, no reconocí nada de él ahí.

Sentí todavía más miedo y por la forma en que me agarró ya no pude hacer nada. 

Con el cinturón de su pantalón amarró mis manos por detrás de mi espalda. 

Es muy vergonzoso admitir que me hice pipí del miedo, como cuando era una niña.

No estaba segura de qué pretendía hacer hasta que lo hizo.

Me empezó a penetrar forzadamente por atrás. Si la situación voluntaria es de por sí dolorosa, esta no tenía nombre...

Fue humillante, la cantidad de referencias sexuales que hacía en relación a mi parte trasera.

Fue asqueroso, fue repugnante.

Él no paró, hasta que no sé qué pasó en mi cuerpo que no pude controlar mis esfínteres...

Solo se reía y yo no podía controlar mi cuerpo.

Lloraba ya no solo de dolor, de humillación, de vergüenza, más sucia ya no podía sentirme.

Él ni se inmutó y siguió violándome.

Sí, eso fue, digan lo que digan, me crea quién me crea, fue una violación.

No podía hacer nada, más que intentar mover las piernas lo cual no servía de mucho.

Pero no se iba a detener ahí, tomó un objeto para penetrarme vaginalmente.

Estaba sucia, muy sucia, y él no dejaba de venirse dentro.

No sé cuántas veces fueron.

Al final ya no tenía fuerza, mi alma se rompió ahí.

Todo en lo que creía se me rompió ahí.

Mi felicidad se fue.

Y me fui, creo que solo me fui. Cuando finalmente terminó, llevó a cabo su última humillación.

Eyaculó en mi rostro y orinó mi cuerpo, rematando con escupirme mientras me decía que me lo merecía por puta. 

Que a ver si mi novia me iba a seguir queriendo después de semejante cogida.

Todo fue tan rápido y a la vez tan lento y extraño que nadie me creyó. 

Lo único que podía pensar de mi novia es que ella debió estar conmigo y que, definitivamente, ya no me iba a querer.

No fue difícil entender que él había ganado, me había quitado mi felicidad, me había quitado mi amor, el propio y el de mi pareja.

Entonces salió de la casa y los vecinos tocaban la puerta.

Tocaban el timbre desde que escucharon los golpes en las puertas, pero tampoco hicieron mucho porque pues CDMX.

Mi vecina, la señora de enfrente, me preguntaba si estaba bien y solo atiné a decir "sí, gracias".

Yo solo quería bañarme.

Quitarme tanta porquería de encima.

Por más que limpié mi cuerpo, estaba sucia, muy sucia.

Intenté, muy estúpidamente, sacar de mi cuerpo todo el semen que permanecía dentro.

Actuaba mecánicamente mientras sólo pensaba que mi vida estaba destruida.

Que ese tipo, mi ex novio, mi amigo, acababa de no solo violarme, sino de humillarme, de tratarme como a la peor prostituta.

Lo único que me daba consuelo era pensar en ella, en que mi novia iba a apoyarme, que ella iba a ayudarme, que íbamos a salir adelante juntas.

Y todo terminó por venirse abajo cuando me mandó a la mierda por dicha situación.

Hasta la fecha ella no deja de culparme, de decir de alguna manera, que yo me lo busqué, que yo lo provoqué.

Para mi propia novia, yo no soy más que una puta.

Para esa mujer no soy más que una prostituta y tengo que callar cada que la escucho hablar de algo que no conoce realmente.

Pero la amo y la tengo que entender, me toca aguantar e intentar sonreír y darle seguridades que no existen en mí. 

Ella me necesita y tal vez algún día podré derrumbarme yo, sabiendo que alguien me sostiene. 

Aguanta Diana, aguanta un poco, mucho más, al final el mundo te va a ver y todo estará bien.

Este no es tu momento de venirte abajo, es suyo, mantente a su lado. Es la misma historia que siempre me digo, porque creo que alguien sí se va a quedar en mi derrumbe. Cuando sea el tuyo sabes que ella va a estar, te ama, con la intensidad del sol que ella es, como solo a la luna puede amar. 

Aguanta más. Esta vez no te van a soltar. Esta vez sí van a abrazar tu alma...



No necesito remarcar que a 2 años de esto nadie lo ha hecho y por más que lo he trabajado en terapia desde diversos enfoques, no consigo superarlo. 
Intento continuar, tengo que hacerlo porque es lo que se espera. Tengo que hacerlo porque es lo que siempre hago.

Y ya no sé cómo decirlo, esperaba poder decírtelo cuando te viera en persona, lo que ocurrió, por qué siempre estaba enojada. 

De cómo volvió a aparecer pretendiendo ser mi amigo, de cómo lo alejé pero no podía controlar la rabia que tengo dentro porque me rompió el alma. Esperaba poder decírselo a sus ojitos y acurrucsrme en su pecho, tomar fuerzas de ahí y hacer lo que tenía que hacer, lo que no pude hacer antes, decirlo. 

Pero la vida es un chiste y yo soy la puta broma constante. 

Por qué no lo puedo parar?

Tal vez sea ya momento de contarlo así como fue, como salió, con toda la vergüenza que sigue viviendo en mi interior. 

Porque ya no aguanto más, porque no logro entender cómo me volvió a arruinar la vida y yo que no logro controlar mi rabia, mi dolor, lo volví a permitir. 

Sí tan solo me quitaras ya la vida, si tan solo me la hubieras quitado en ese momento al menos habría encontrado paz... 
Me niego a creer que eres tú la que hace todo esto. Me niego rotundamente a creerlo porque admito que me he equivocado, pero nuestra intimidad, lo que te conté y confié, era solamente nuestro.

Tú no, por favor tú no... 
Una molestia, una carga, lo que se deja a un lado, eso soy.

Solo te mostré mi alma triste, te la mostré como a nadie porque creí que me acompañarías hasta el final.

Y ya todo qué caso tiene?

Como si de verdad a alguien le importara lo que yo siento, como si de verdad alguna vez a alguien hubiera importado... 
Y solo estoy aquí sentada viendo la sorpresa que te tenía preparada.

Sí, te habría gustado, eso creo... 

Ojalá al menos te haya podido hacer llegar un poco de mi amor. 
Sí, salgo con alguien que me hace sonreír, que me dice que soy bonita, que me acompaña.

Pero solo pienso en ti, aunque te cause risa...
Entendí que no me quería y que fui el objeto del momento.

Pero yo sí la quise, la quiero. 

Y a pesar de todo, solo deseo que sigas sonriendo. 

Te amo. 

jueves, 19 de diciembre de 2019

Otra vez me veo aquí, así, con un pie en el tren que me transporta a otros mundos, a otras dimensiones. 

No me arrepiento a pesar de todo porque al fin he reunido el valor de emprender este viaje sin retorno, este viaje que llevo tantos años queriendo hacer. 

En este viaje no hay maletas, Chewie no será más mi acompañante, no hay boleto redondo. 

No hay retorno. 

Me despido de todos, no pude hacerlo de mis alumnos. La gente no lo sabe, pero me estoy despidiendo de ellos con una sonrisa y un apretón de manos. Es solo que no soporto que me toquen.

Y anhelo que en esos aires, que en esos suelos, que en esos aires y esas mil lunas; exista una dimensión en donde al menos alguien entienda y pueda ver.

En esas otras dimensiones lo consigo, le entrego el anillo que compré para ella, acepta ser mi esposa y construyo una casita en la montaña. En otras dimensiones le puedo explicar con palabras de mejor manera. 

En otras dimensiones camino sonriente de la mano de un pequeño o una pequeña que tiene su mirada y Chewie va al lado. 

Mi Chewie, eres al que no quisiera despedir jamás, pero a donde voy ya no puedes acompañarme. Nunca te quise dejar, pero esta vez lo tengo que hacer porque este es tu lugar, este mundo en donde sacas sonrisas de los más duros corazones. 

Me despido ya, observo a mi madre y, aunque no lo pueda explicar, le digo que la amo, le agradezco porque tal vez gracias a ella mi paso por este mundo no sea tan olvidado. En mi mente estrecho la mano de mi padre y le agradezco por enseñarme a trabajar. 

En cuanto suba, en cuanto tome ese tren me pondré una rica frasada encima y ya no tendré frío, ya no sentiré más. 

Nunca fui débil, nunca dejé de intentar, de hacer cosas pero hoy más que nunca reafirmo mi teoría de que habemos quienes nacemos para esto.

A dónde voy no necesito trabajo, no necesito dinero. El cochino dinero de mierda que todo lo arruina se tenga o no. 

A dónde voy habrá una película que tal vez cuente fragmentos de mi historia, fragmentos que nadie entenderá y que se perderan, como se pierde todo con el tiempo. 

Gracias monstruo gris de la pared por venir a cobijarme de nuevo. Al final de cuentas, eres mi único amigo. 

Sin más que agregar, escribo aquí en donde sé que nadie ha de leerme jamás. 


El amor no abandona así.

Debí escuchar tal vez lo que decían... 
Y morí.
Tonta, no es apego...

Solo ha sido mi dolor y frustración saliendo...

Pensé que lo entendías, que me entendías... 
Del vestido que me compré para ti... 

miércoles, 18 de diciembre de 2019

lunes, 16 de diciembre de 2019

miércoles, 6 de noviembre de 2019

jueves, 10 de octubre de 2019

Hay dolorcitos que una no alcanza a explicar, que no alcanza a entender. Solo se sienten, no son tan grandes, son pequeños alfileres que se clavan en tu piel. Sabes que el daño no va a matarte pero duelen, vaya que duelen y los tienes ahí, sintiéndolos una y otra vez, en todo maldito momento.

Así son los primeros dolorcitos que te causa un amor. Esos primeros dolores que parecieran insignificantes y que solemos dejar pasar. Pero no lo son, implican algo, vienen de algún lado. La primera vez que sientes que la persona que amas te trata con crueldad, más allá de si fue intencional o no, de si siquiera lo hizo o no; esa primera vez sientes que algo dentro de ti se lastima, queda herido.

Y ella no va a entenderlo porque ve las cosas de otra manera y además, su coraje le gana. Y te encuentras en una forma que no creíste, escuchando cosas que no creíste, recibiendo tratos que no creíste. 

Y ella no entiende que sus palabras llenas de rabia evocan mil recuerdos. Calientahuevos te llegaron a llamar. Se supone que uno tiene derecho a decir no, por la circunstancia que sea. 

"Déjate coger", y en tu mente algo se activa y sabes lo que debes hacer, porque tu cuerpo lo sabe. Toca hacer lo que toca hacer, abrir las piernas y dejar que la mente vuele, que se vaya lejos donde no la alcancen y no le hagan daño. Volverte un cuerpo.

"No me dejes así", "eres cruel por calentarme", "es tu culpa", "tu empezaste a calentarme" y frases así, que te culpabilizan, en donde una hizo todo y el otro no respondió. 

Tuve varias experiencias en las que usaban estos argumengos y al final qué quedaba? Abrir las piernas, como siempre, al final de cuentas es lo mejor que sabes hacer. 

Al parecer ese es tu talento, dejar que te cojan. 

Y sientes que adentro algo se rompe, solo que no sabes exactamente qué, ni la clase de daño que provocará, ni hasta donde llegará... 


viernes, 13 de septiembre de 2019

Insuficiente

Ser insuficiente.

En tantos sentidos, en tantos aspectos... 

Es como si algo de mí estuviera atrapado, encerrado, enjaulado en un cuarto muy oscuro de donde no salen sonidos, aislado... 

Adentro hay alguien, adentro está una persona llena de sentimientos y emociones, tantas que la abruman.

Sí, ella siente absolutamente todo, los siente a todos, tal vez ese es su castigo, tal vez esa es su condena. 

Y les responde, desde ese frío cuarto responde, reconforta, aconseja, ama y grita al vacío, vomita todo lo que la invade en sensaciones. Pero parece que nada sale de ese cuarto, todo se queda atrapado ahí, junto con ella, junto con su vida. 

Y la gente se acerca, presta atención pero no se percatan del cuarto dentro de esa casa, parece estar vacía. Y así la creen, así la toman, ella está vacía y nada puede entregar, insuficiente. 

Pero ella no lo está, no está vacía, es solo que está atrapada, encerrada. Y nadie ha de rescatarle, alguien se acerca pero se vuelve a ir.

Y ella está condenada a permanecer en ese cuarto lo que le reste de vida, sintiendo y amando como pocas personas lo hacen en la vida, pero sabiendo que nunca podrá expresarlo, demostrarlo. Condenada a sentir tanto y a no poder expresarlo. 

Es estúpida, muy estúpida, se sigue ilusionado con que alguien va a entrar y ella les llama, les muestra el camino pero la realidad es que nadie tiene por qué entrar, es insuficiente, por qué alguien querría entrar?

Esa falta de capacidad para demostrar te hace poca cosa, así que es un ciclo que jamás va a terminar... 


martes, 10 de septiembre de 2019

Stephanie

Deja que te cuente cómo fue el verte por primera vez. Fui hasta ti, a pesar de todos los que decían que no lo hiciera, pero no podía, tenía que aprovechar ese momento. Llegué un poco más tarde de lo previsto, me sigo preguntando cómo carajo llegué tan rápido, me comían las ansias por verte. Te marqué para avisarte que había llegado, estabas en clase y querías que fuera pero no quise ir en esa facha, me dio pena por tus alumnos. Así que esperé, hice un par de llamadas para distraerme y calmar los nervios.

Mientras hablaba por teléfono vi a una chica de vestimenta negra acercarse, desde lejos supe que eras tú, te veías tan tú. Te vi mucho más linda en persona y solo pensé "¿cómo es que le gusto a esta chica tan hermosa?". Mientras te acercabas todo se hacía más lento. La manera en que tu hermoso cabello lacio se movía y movías tu rostro de forma tan natural ante el viento, me quedé boquiabierta, ya no eran nervios, estaba más que sorprendida.

Aún así hice como que no te vi, malditos nervios. Llegaste hasta mí y creo que te metiste en mis brazos de lleno, no podía creerlo, tenía tu cabecita en mi pecho. Temblabas, mi cielo. La voz te temblaba, las manos, no pudiste sostenerme la mirada y bajaste tu carita, apenas y alcancé a ver tus bellísimos ojos. Te abracé tan fuerte como pude, te di un beso en la frente si no mal recuerdo. Moría por besarte pero no podía, tus alumnos nos podrían ver.

No parabas de temblar, creí que me besarías ahí mismo, en eso te diste la vuelta y te abracé por la espalda, te señalé un lugar y te di un beso en tu mejilla, te volviste tan pequeña. Yo ya no te iba a soltar. Amé tenerte así. Después parecía que sonreías con absolutamente todo tu cuerpo.

Estás tan llena de vida, de luz.
Supe que tenía a mi mujer en mis brazos. He tenido a mis mujeres pero esto era diferente, tan diferente. Así de espontáneo como fue, yo ya te estaba amando. Y en ese instante en que tenía tu cuerpo junto al mío pude vernos, asomadas en algún acantilado por el mundo, observando el horizonte.

No te quería soltar, ya no te quería soltar y sé que tú tampoco a mí. He amado antes, no lo niego, pero contigo todo es nuevo, tan diferente, nunca dejas de sorprenderme. Contigo es bello, es puro, es sexy, es recíproco, creo que es eso, es recíproco y me llenas de paz como nunca tan a gusto me había sentido con cualquier persona de este mundo. Desde el primer segundo contigo no tuve más que ser yo misma.

Ahora creo en los destinos, en el universo y estaba escrito que fuera así, que toda mi vida, que cada relación me preparara para llegar a ti, para estar lista conmigo misma para recibir el amor que me merezco. Un amor recíproco, en donde no hay miedos, en donde puedo confiar, en donde confío y conozco plenamente a la mujer que me acompaña.

Y a estas alturas me da igual si eres un para siempre o no, ojala que sí; es solo que fue encontrar mi más puro reflejo vuelto mujer, vuelto amor, vuelto vida.

Me han pasado personas extraordinarias en la vida, incluso con sus defectos es la verdad, pero el que tú me hayas pasado solo puede ser un milagro.

Mi espejo, mi igual, en donde veo no solo lo malo de mí, también lo bueno, lo hermoso, lo puro.

Me importa un carajo lo que digan, yo sé que contigo inicié las cosas bien, como se deben hacer para mí.

Amo tus ojos, tus labios, tu carita, todo tu cuerpo entero, pero lo que más amo es tu alma y tu esencia. Amo y celebro completamente tu existencia.

Eres el ruego que alguien le hizo a Dios, eres ese ruego que yo le hice en mis peores y en mis mejores momentos.

Y te vi en la playa agradecerle al mar, al mundo, a la vida, al universo; y a lo lejos agradecí contigo mi completa existencia y mi pecho se lleno de luz, de calidez, de amor. Tus manos sanan, tus manos lo curan todo. Por eso eres tan querida por la gente y llamas tanto la atención.

Qué hermoso ser humano me topé rodando en mi camino.

Gracias Dios, gracias vida, gracias a mí, gracias a ti.

Hoy siento, lo que hace años no sentía en absolutamente todo sentido.

Y me hablas de estadística al igual que me hablas de arte, me hablas de ciencia en todas sus variedades y la entiendes, la desmenuzas, eres brillante. Te admiro como nunca admiré a ninguna otra mujer pareja u amante en mi pinche vida.

Contigo quiero trabajar y trabajar, me inspiras, me retas, me sacudes y me das paz.

Amo tu pasión en lo que haces, jamas la vi antes, tienes vocación, vocación por la docencia, vocación por la investigación, vocación por el amor, vocación por la vida.

Te pareces tanto a mí en lo más importante y a la vez eres diferente en ciertas cosas, tenemos los mismos valores y eso lo es todo pues camino a un rumbo fijo de tu mano, hombro a hombro.

Yo no sé cuánto nos dure esto, pero mientras dura pretendo publicar contigo tantos artículos como podamos.

Eres mi partner in crime de la ciencia.

Eres mi faro.

Eres solo tuya, mi pedazo enorme de cielo.

Gracias mi amor.

Apegarme a mi lógica ebria para sobrevivir. 

Todos experimentamos el tiempo y creemos tener una idea exacta de qué es. Ayer fue ayer, hoy es hoy, mañana es mañana y las 3 de la tarde siempre serán las 3 de la tarde. Pensar así parece un comportamiento natural, pero si somos totalmente sinceros y realistas, en verdad lo único que existe es el ahora pues el pasado simplemente son recuerdos y el futuro expectativas.

Nuestra percepción del tiempo nos hace sentir que vivimos en una sucesión de hechos en los que las cosas pasan en intervalos progresivos, pero de acuerdo con la teoría cuántica esto no es así. Hay cosas que están cerca de ti en el tiempo y otras más apartadas, pero la idea de que el tiempo fluye a través de ti es tan extraña como pensar que el espacio lo hace. En realidad, el tiempo es algo muy diferente a lo que creemos.

El entendimiento moderno que tenemos del tiempo comenzó cuando la teoría general de la relatividad de Einstein invalidó la idea del tiempo como una constante universal. Gracias a ella entendimos que el pasado, el presente y el futuro, no son absolutos y que cambian según el ojo del espectador. Un momento que puede ser ahora para ti, es el futuro para una persona viajando a diferente velocidad.

En términos cósmicos, el pasado y el futuro no son diferentes a izquierda y derecha, siempre están ahí, pero son percibidos de manera diferente, según tu posición. Para comprender este concepto, es importante entender una cosa, el movimiento es extremadamente importante en la teoría de la relatividad. Imaginemos que tenemos una pelota que rebota del suelo al techo cada segundo. Para una persona estática esta pelota tardará un segundo en bajar y un segundo en subir. Ahora imaginemos que esta pelota está en un camión y que comienza a moverse, para la persona en el camión, la pelota tarda un segundo en bajar y otro en subir; pero para la persona en el suelo, la pelota tarda mucho más en hacer el recorrido.

El tiempo es relativo a la posición del espectador.

Para demostrar esto en el mundo real, en 1971 científicos tomaron un reloj atómico y lo subieron a un jet que voló alrededor del mundo. Al aterrizar, compararon el reloj con uno en la tierra y coronaron que ambos estaban desfasados por milmillonésimas de segundo. Esto fue evidencia suficiente para promover que el movimiento afeecta al paso del tiempo.

La fusión entre el espacio y el tiempo, se llama simplemente espacio-tiempo y es la clave para entender por qué el tiempo podría ser solo una ilusión. Durante el día, experimentamos el tiempo como un flujo continuo. Podríamos decir que para nosotros el tiempo es una serie de fotografías puestas una sobre otra que conforman la realidad, pero para alguien ubicado a gran distancia de nosotros que se aleja a gran velocidad, nuestro presente no existe, pues solo podría ver nuestro pasado ya que nuestra pelotita cae más lento según su perspectiva. De igual manera, si este observador se acerca a nosotros podría ver nuestro futuro.

Bajo este concepto, todo lo que ha pasado, desde el big bang hasta el día que naciste y el día en que tus nietos mueran existe en el mismo espacio-tiempo, en un ahora y solo depende de la velocidad y la distancia del observador qué punto de la realidad percibirá. La teoría de la relatividad propone que no hay un presente singular, sino que todos los momentos son igual de reales y existen siempre así hayan pasado hace mil años o 5 minutos.

Pero esa es la teoría de la relatividad que abarca el movimiento de las cosas grandes y rápidas, cuando consideramos la física cuántica que estudia las cosas pequeñas, todo empieza a ponerse rarísimo. Para evitarnos complicaciones centremos nuestra atención en un estudio, mi favorito,  el experimento de la doble rejilla.

Para ilustrarlo simplemente imaginemos que las partículas son unas pequeñas canicas que disparamos a través de una rejilla. Las canicas que pasan hacen un patrón lineal en la pared trasera. Si hubieran dos rejillas, las partículas establecerían dos patrones lineales. Ahora, si hacemos lo mismo con agua, la pared trasera sería impactada con mayor intensidad en el centro. Al haber dos rejillas las cosas cambian importantemente, pues las ondas se cancelan y crean un patrón de varias líneas con diferente intensidad. Así que para resumir, si lanzamos partículas en dos rejillas, la pared trasera tendrá dos líneas, si lo hacemos con ondas tendremos un patrón de interferencia con varias líneas. 

Ahora, si convertimos las canicas en electrones, que no son más que pequeñísimos pedazos de materia, vemos que se comportan igual al atravesar una sola rejilla, pero al lanzarlas en dos rejillas, no hacen dos líneas como las canicas, sino un patrón de varias líneas muy similar al de las ondas de agua. Pero cómo? Cómo es que pequeños pedazos de materia como canicas crean un patrón de interferencia como el de las ondas?

La respuesta es muy extraña, cada electrón llega a las rejillas como una partícula, se separa, interfiere consigo misma e impacta la pared como onda. Puesto que el hecho de que una partícula exista en dos lugares al mismo tiempo es simplemente ilógica, los científicos decidieron ver cómo es que esto pasaba así que colocaron un instrumento medidor y lo que pasó después fue todavía más increíble. Al ser observado, el electrón se comportó como si fuera una canica, lo que resultó en un patrón de dos bandas, no como un patrón de ondas como lo hacía antes de ser observado. Cuando los científicos retiraron el equipo medidor, los electrones volvieron a comportarse como onda, era como si el electrón supiera que estaba siendo observado y decidiera comportarse de manera diferente.

Este experimento nos puso a pensar si es que existen diversas realidades que cambian dependiendo si son observadas por una conciencia o no. Esto nos pone a pensar si la existencia de las cosas en el espacio y en el tipo, depende totalmente de una conciencia observadora, pues sin conciencia no hay nada y nadie puede demostrar lo contrario, pues el simple hecho de demostrarlo requeriría una presencia que lo haga conciente y por consiguiente, lo haga real.

Tal vez lo que percibimos como tiempo no es más que la evolución de la conciencia, posiblemente todos los ahoras existen siempre y lo que percibimos como real solo es el viaje que muestra conciencia recorre por entre todas las posibilidades del universo y tal vez no podemos regresar en lo que percibimos como tiempo a los ahoras pasados porque ya rebasamos el nivel de conciencia que los percibió en su momento. 

Un gato que salta, no es el mismo gato que aterriza, el tú que se fue a dormir anoche, ya no es el tú que está leyendo esto. Si recuerdas algo en el pasado, lo estás recordando ahora con el arreglo estable de neuronas que crean esa memoria hoy. Si vez un fósil, estás viendo un arreglo de átomos que crean el objeto hoy, su pasado es ahora y solo la percepción de tu conciencia lo hace lo que es en este momento.

Y es por eso que el tiempo no existe cómo estás acostumbrado a verlo desde tu perspectiva. Tal vez tu realidad no es más que la percepción de un sinfín de posibilidades que puedes experimentar y la percibes como es porque esa es la frecuencia de tu nivel de conciencia.

Tal vez nuestra experiencia en la vida es como un radio que solo percibe las estaciones según la frecuencia que sintoniza a pesar de que hay cientos de estaciones transmitiendo al mismo tiempo.

miércoles, 31 de julio de 2019

Nuestro amor era demasiado grande como para etiquetarlo de una u otra manera. No era el típico amor que te hace aferrarte a alguien y que muere cuando esa persona se va, no. Era la forma en que  amábamos la vida y nos lo compartíamos. Eran retos y duelos cargados de letras y números. Era la ciencia contra lo social. Eran dos vidas totalmente opuestas buscando explorar la mirada contraria. Y así cuan maravilloso era, también sus demonios se dimensionaban. Eran relaciones de poder a lo Foucault. Eran vidas, tiempos y amores líquidos a lo Bauman. Era tu nombre fuerte e imponente que combinaba con tu andar, con esa presencia que da miedo.
Era un eterno sufrimiento que me mantenía al extremo, pero viva y sabiendo volar a lo Girondo.

jueves, 4 de julio de 2019

El estrés

El estrés es un estado muy común actualmente debido a las exigencias de nuestros tiempos, en donde además la tecnología juega un papel muy importante y el humano ha tenido que adaptarse para realizar múltiples tareas a la vez.

Visto de manera general, el estrés es un estado de sobreactivación que se produce en la mente cuando ésta se ve desbordada y se refleja en el cuerpo.

El estrés surge en el ser humano como una cuestión adaptativa. Antiguamente nos servía como una alerta para emprender acciones conservativas.

En la actualidad tiene connotaciones tanto positivas como negativas.

El eustrés (estrés positivo) representa para nosotros un reto o una motivación, así que las acciones que emprendemos se llevan a cabo de manera voluntaria. El estrés positivo nos ayuda a crecer en diversos aspectos de nuestras vidas pues nos provoca el generar más recursos para hacer frente a la vida cotidiana.

El estrés negativo (distrés) es aquel que nos resulta desbordante y que, en ocasiones, nos lleva a realizar acciones que parecieran no tener sentido. Está situación hace que las acciones que se realizan sean percibidas como obligaciones, perdiendo así el gusto por llevarlas a cabo.

La sintomatología es multivariada y muy personal, además de tener tintes idiosincrácicos. Sin embargo, existen al menos tres aspectos de la vida en los cuales nos vemos afectados debido al estrés.

- Hábitos: se ven afectados aspectos como la alimentación, los tiempos y la calidad del sueño, el deseo sexual, situaciones de ocio, etc.

- Malestares físicos: se presentan malestares, principalmente dolorosos, en diversas partes del cuerpo, mayormente en el estómago. 

- Psicológicos: cambios en el estado de ánimo. Tendemos a estar más irritables manifestado mayores emociones de ira y/o tristeza.

Debido a que los síntomas son diferentes de persona a persona, es importante aprender a identificarlos en nosotros basándonos en el autoconocimiento. Solo así podremos darnos cuenta realmente de que existe algo que nos está afectando.

Esta tarea no es tan fácil como suena. En ocasiones son los otros, los que nos rodean, los que se dan cuenta de que algo no va bien. Si se trata de personas muy cercanas, conocedoras de nuestros hábitos, podrían incluso darse cuenta de que se trata de estrés.

El estrés no tratado puede afectarnos tanto física como psicológicamente y desencadenar en problemas mayores que resulten más difíciles de tratar.

martes, 2 de julio de 2019

En ocasiones creemos que el cuestionarnos a nosotros mismos es un ejercicio tedioso y sin sentido, que el conocernos y reconocernos no es importante en este mundo moderno, efímero, que se mueve tan a prisa y al cual no le interesan las racionalidades del ser.

Pero estoy plenamente convencida de que el conocernos constituye el principio de todo, pues solo desde el pleno conocimiento de nosotros mismos podemos aceptar lo que somos, lo que no somos y lo que nos falta por ser.

De esta manera, el autoconocimiento es la base en la que estará sustentada nuestra vida y la evolución de la misma, donde tomaremos los elementos para desarrollar nuestra vida personal, académica, profesional, familiar, etc.

Por todo esto, es prudente iniciar por contar, conocer y reconocer todos aquellos episodios que forman parte de mi configuración, todos aquellos aspectos que me han conformado a ser la persona que actualmente soy.

En las siguientes hojas me describo y me descubro, no sin hacer mención del
miedo que esto ha causado y a la curiosidad que me ha provocado, resultando en un ejercicio catártico que sirve como base para el análisis y reflexión de mis experiencias de vida.

A través de estas letras describo mi comportamiento y los senderos que me han llevado hasta donde ahora me encuentro y, a su vez, encuentro apartados de mi personalidad que permanecían invisibles y a la espera de encontrar su propia luz.

martes, 19 de marzo de 2019

lunes, 28 de enero de 2019

A la gente que tan duramente me ha juzgado solo puedo decir que soy humana, una más, como el resto.

He tenido aciertos en mi vida, esos de los que poco se habla. He tenido todavía más errores, esos que no dejan de señalar. 


No soy un monstruo, solo soy tan monstruosa como un humano lo es. 


No voy por la vida buscando herir y aprovecharme de la gente, realmente no soy así. 


He amado y me he entregado como pocas personas lo hacen todavía. Me han amado también y he recibido tanto lo mejor como lo peor de cada persona. He entendido que son humanos también, me he enojado pero eventualmente he perdonado y he acepto mi responsabilidad. 


Es injusto que me tachen de algo que no soy, es injusto viniendo de personas que he amado tanto.


Es injusto que yo esté a estas horas llorando por la mujer que se fue hace no mucho, por la mujer que se fue hace mucho tiempo atrás. 


Me equivoqué, quise corregir mi error pero ya no confiaban en mí, lo entendí y me alejé. Es injusto que ahora me hagas quedar como la bruja del cuento, Lucía. Es injusto que me vuelvas a escribir para decirme lo mucho que me amas y me amarás hasta que mi recuerdo se desvanezca, Victoria. 


Es injusto porque a ambas yo les di todo lo que estuvo en mis manos dar y sí, me equivoqué porque soy humana, pero no soy un monstruo despiadado. 


Solo soy yo, Diana, y siempre me mostré transparente.


Estoy orgullosa de mí, de no haberte contestado, pero no pude evitar entrar a ver tus redes sociales solo para enterarme de que también sales con un tipo, sospecho quien es. Esos hijos que yo quería contigo, esa familia que yo quería contigo, que tú también querías y que después me dijiste que no, que no era tu plan de vida, ahora resulta que tal vez sí las quieras con un tipo, es tan doloroso y me llena de tanta rabia que me dan ganas de escribirte pero para qué? No soy más que tu burla.


Inmediatamente te regresaste a vivir con ella, Victoria. Inmediatamente te fuiste con tu amante, Lucía. 


No soy más que la burla y la villana de dos mujeres a las que amé con toda mi alma y que no supieron, no pudieron ni quisieron luchar conmigo hasta el final.


Pero no quiero dejar de creer en el amor, aunque tal vez no exista nada para mí. 


Y necesito sanar, se vaya quien se tenga que ir, quien no me haga bien. 


No es maldad, es que me he cansado de dar y dar a manos llenas y que nadie pueda ni quiera dar lo mismo por mí. 

sábado, 19 de enero de 2019

A veces cuando uno menos se espera que pase algo, simplemente sucede.

Uno nunca se espera que esa persona que te soltó tantas veces, que te descartó como a una basura, te busque.

Y ahora es ella quien te busca, te dice que ya se dió cuenta, te dice que quiere otra oportunidad, te dice que será diferente, te dice una sarta de mentiras mientras llora y tú, tú qué sigues enamorado de ella, a ti que te duele profundamente su dolor, tú que solo eres un imbécil idealista, le crees.

Dudas, sí. Algo te dice que no está bien todo esto, pero es lo que siempre quisiste que hiciera y ahora lo está haciendo. Al final, la detienes, le dices que no se vaya y la besas.

Y como imbécil vuelves a caer, te le vuelves a entregar, te pones de nuevo en sus manos resbaladizas y piensas, realmente tienes fe en que esta vez sí será diferente.

Pero no lo es.


Hoy quiero escribir desde el fondo de mi alma, desde lo más profundo de mi corazón pues hay una especie de abismo al cual puedo nombrar.

Las más bellas palabras que yo tuve para ella, jamás quise compartirlas. Eran solo mías. El mundo no necesitaba saber cuánto yo amaba a esa mujer, el mundo no quería saberlo.

Esa mujer era fuego, era hielo, era paz y caos. Esa mujer era mi nada y mi todo. Mi salvación y mi perdición. 

Siempre lo supe, desde que clavó su mirada en la mía yo supe que me iba a destruir y lo permití, gustosa la dejé.

Me enamoré como una estúpida. Esa mujer era un reto, era rica, era exquisita al paladar pero siempre hubo algo en ella que no terminaba de inspirar confianza.

Era uno de esos huracanes que se van así como llegan, de golpe. Yo lo supe desde la primera vez que hicimos el amor, no se iba a quedar conmigo.

A pesar del miedo, de la culpa, de todo lo que me decía "detente" y a la vez no me dejaba, la viví, la amé y me entregué a ella como nunca me había entregado a alguien.

El tiempo pasó, se fue hartando de mí. Yo ya no era una novedad, ni un rato, o lo que sea que fui para ella. Al final, hizo lo que suele hacer, me botó. No porque una persona se pueda botar o abandonar, pero ella sabe bien cómo hacerte sentir eso. 

Sus palabras dicen muchas cosas nuevas, pero sus acciones pues no dejan en claro este cambio del que habla.


Pide explicaciones de forma sumamente invasiva pero en cuanto se le hace la más mínima pregunta, se enoja, se pone a la defensiva y te manda a la chingada.

No es ni justa ni recíproca.

Pide muchos tratos especiales pero ella no da ninguno.

Pidió que se le cure el corazón pero a ella poco le importan los sentimientos de los demas.

Ignora las cosas que para mí son importantes, no les pone atención.

Han sido tantas las veces que me he puesto en tus manos y tantas las veces que me has dejado caer que ahora sólo siento muchísimo miedo.

Miedo de volver a entregarme a ti, completa, mis sentimientos, mi alma, mi cordura, mi cuerpo; y vuelvas a desecharme.

Siento un calor en el pecho cuando me lleno de ti, de lo que siento, de lo que sé que sientes. Es amor, de ese que destroza...

Quiero ser tu esposa, más allá de un título, quiero ser tu compañera, tu igual.

Llenas mi pecho, mi cuerpo, mi mente; eres tú mi persona y resulta que mi persona ha intentado alejarme tanto que ahora estoy asustada.

Para empezar de cero tendría que poder borrar mi memoria y pues no es posible. 

Estoy cansada de ser fuerte, quiero poder rendirme en tus manos y saber que no caeré. No quiero que hagas nada por mí, que soluciones algo por mí. Solo dejarme caer y saber que en tu mano estoy segura.

Hay mucho dolor en mi pecho. 

La vida es así.

Te dirán las cosas que siempre quisiste escuchar, dudarás al principio pero te ilusionarás y volverás a creerle.


Eres tan tonta que seguirías creyéndole hasta el fin de los tiempos. 


Te llenará de promesas, no más que un par, lo cual es mucho más de lo que alguna vez tuviste. Te dirá que será diferente, pero no lo será. 


Buscará el más mínimo pretexto para volver a sus actitudes conocidas y cotidianas. Entonces dirá que es tu culpa. 


Y en el fondo lo será, volviste a caer. 


Eso lo sabe, sabe que difícilmente vas a irte. 


Y pasarán los días, ilusionada por esas promesas de grandeza, de comprensión, de demostrarte algo que no va a llegar jamás. 


Lo único que irán llegando son las mismas decepciones, los mismos dolores, los mismos problemas pero ahora acrecentados por esa ilusión que te vendieron y que se convirtió en pesadilla, la misma. 


Y cada vez tendrás menos, en vez de tener más. A cada cosa un "si no te gusta te puedes ir". Esa misma facilidad para reducirte a la nada. Es eso pero no lo quieres entender, te aferras a sueños que por supuesto no llegarán. En su vida eres nada.


Te volverás a sentir abandonada, la segunda opción, lo no importante, una mera circunstancia y dolerá, llorarás y le suplicarás que se apiade de ti pero no lo hará. Nunca lo hará.


Eres débil, le repugnas por eso. Los demás sí son más como ella quiere. Pero tú no. Sientes demasiado, estúpidamente. 


Vendrán las ofensas por cualquier motivo, real o inventado. Si te defiendes todo será peor. Es mejor callar, guardar silencio y sentir esas puñaladas intentando poner buena cara, contener las lágrimas, simplemente para no tener un problema más. 


Y así es como te queda vivir, ya intentaste hablar y tampoco funcionó. Las cosas nunca van a cambiar, no le importa si te quedas o te vas. Mejor si te vas. Buscarás entonces el silencio para no darle un nuevo motivo que la orille a soltarte una vez más. 


El tiempo irá pasando, cada día estará lleno de interrogantes que nadie va a responder, que no quiere responder. Y eso te irá consumiendo, te irá envenando, ella lo sabe y si le importa o no, no es lo importante; simplemente no hará nada.


Te irás marchitando. En vez de esas alegrías que te prometieron, solo hay más dolor, más profundo, más duradero. Tu amor, tu autoestima, tu persona, se irán marchitando a la par de sus tratos.


Y ya no te darán ganas de despedirte por las noches. El gran amor que todavía le tienes comienza a hacerse pequeño. Sientes cada vez menos vida. 


No entiendes, solo sabes que no tienes nada de especial, eres una más en su vida. Si estás o no en ella, le da lo mismo. 


No eres alguien digno de retenerse.


Nunca va a retenerte. 


Y el dolor es inmenso, la tristeza, la decepción, los sueños rotos.

Mi amor no es poca cosa

Merezco ser respetada


Merezco estar con alguien que me valore

No tengo derecho a obligar a nadie a hacer algo, pero tengo el derecho a irme si no me gusta cómo me tratan.

Por ahí de marzo 2018

Hoy fue un día especial. Un nuevo inicio con nueva terapeuta. Tengo esperanza de que esta vez tal vez lo pueda conseguir.

... Para ser alguien que casi no ve nada, que está a punto de quedarse ciega, pasa mucho tiempo en el celular...

Creo que la situación es que V sí ama a L, como mujer, como pareja pues. Pero hay cosas que L no hace, que dejan insatisfecha a V y es ahí donde yo entré y sigo entrando. V dice que a Lul le dan hasta asco los besos, no lo creo tanto, pero sí puedo llegar a creer que tal vez su vida sexual no es algo que satisfaga a V. L sabe esto y le permite que busque ese componente sexual fuera de su relación.

Yo soy el componente sexual muy fuerte. Tal vez por eso es que ella es muy sexual conmigo. Tal vez sea un acuerdo extraño entre ellas dos. V ama a L porque la deja hacer lo que le venga en gana sin reproches, también tal vez me ama un poco a mí, bastante menos que a ella, porque la química sexual es muy fuerte y no la quiere perder. 

Las noches cálidas que se tornan frías, heladas. Las noches en que te acuestas con una sonrisa, deseos de descansar y volver a comenzar mañana. Pero la mente no para, la muy maldita una vez más ha decidido ponerse a jugar. Y la sonrisa poco a poco va desapareciendo. Estás solo, como sabes que siempre has estado pero ahora lo sientes con toda su intensidad. Y la mente repasa los momentos de felicidad, sonrisas, palabras de afecto y amor, tiempos en los que creíste que te podías comer al mundo, pero al final fue el mundo quien te devoró.

Hoy estás viendo el techo, intentando pensar en nada, dormir y sientes agua que empieza a recorrer tu rostro. Como muchas noches, lágrimas de nuevo. Sientes algo profundo muy dentro de ti, una especie de herida, de hueco. Estás tan cansada ya de llorar, que las lágrimas ya no fluyen tan fácilmente.


Empiezas pensando en las noticias de animalitos maltratados el día de hoy, en cómo nos hacemos daño unos a otros simplemente porque podemos, en la crueldad disfrazada de comedia, en aquellos que se aprovechan del amor para sacar ventaja. El mundo me da asco, tal vez ya no haya esperanza finalmente.

La gente es extraña, siempre me ha parecido tan extraña. Y no porque me sorprendan, porque son tan predecibles que están metidos en un bucle infinito en dónde suceden siempre las mismas cosas.


Somos, estamos. 

En cualquier tipo de relación, en básicamente cualquier circunstancia, hay como una especie de camino trazado. 

La gente va y viene, moviéndose entre vidas que apenas y alcanzan a rozar, a deslumbrar y que les agobian.

Ya nada es como era antes. Ya nadie se detiene a observar, a deleitarse con los paisajes, con las sonrisas, con el llanto. Ya nadie se conmueve por el sufrimiento ajeno, sea este grande o pequeño.

Ya nadie tiene la paciencia de hacer nacer algo, una amistad, un amor. Nos movemos tan a prisa que descartamos como si nadie fuera importante. Desechos.

Uno intenta brindar palabras, sonrisas, momentos, afecto, algo; pero ya nadie quiere nada. Quieren simplemente la nada. Anhelan a nada. Esperan nada.

Dicen que así se vive mejor pero me rehuso a darle veracidad a esto. Cómo se podría vivir mejor en la nada? Estas ideas tan posmodernas que yo misma abrazo en ocasiones, terminan por enfermarme.

El amor, el amor es algo maravilloso cuando lo vives por primeras veces, con esa inocencia, disfrutas todo y crees que puedes lograrlo todo. Tal vez esta parte de ti podría permanecer intacta. Tal vez uno podría seguir siendo esa persona detallista, amorosa, amable, llena de tanto amor que se desborda; pero conforme creces, la propia vida te lo va matando.

Estoy buscando de donde agarrarme para continuar. Estoy conteniendo mis lágrimas para no ponerme a llorar como niña.

Has herido mi alma de maneras tan atroces y pareciera que todavía, incluso así, no dejo de sentir por ti. Cómo es posible?


Cómo puedes decir amar a alguien e intentar asfixiarla? Cómo se ama a alguien mientras la cara solo muestra odio y rabia? Qué se siente mientras jalas el cabello y avientas al piso a la mujer que amas? Qué te lleva a pararla y golpearle la espalda cuando ya está en el piso? No te duele? Acaso no sientes nada? Cómo pateas la vagina a la que hasta hace unas semanas le hacías el amor? Cómo aplastas con tanto odio los senos que decías amar tanto? 

Si de verdad me quieres levantar el ánimo, hazme el amor como si fuera la mujer más hermosa de este mundo.


Llévate todo ese rechazo que ha lastimado de muerte a mi alma.

Mi más grande sueño es tener una familia y por eso, solo por eso, nunca voy a tenerla. Porque la gente como yo nace con esa estrella, la de no cumplir sus sueños. 

Dios, si existes, no permitas que me falte la fuerza para seguir luchando. 

Nov 18

Uno a veces se siente muerto en vida y qué le puede hacer?

Nadie es del todo feliz pero tal vez valga la pena intentarlo.

Octubre 2018

Madurar es aceptar que ya no le crees y está bien.

No es culpa de nadie, no pasa nada.

Julio 2018

Se me quebró el alma al entender que no me podía seguir abriendo así.

Enero 2019

Pretendo descifrar cada rincón del universo que es tu cuerpo.

Imbécil

Es deliciosa la manera en que puedo transformar el amor en nada y en todo a la vez.

Es tan delicioso que se vuelve adictivo, soy adictiva y definitivamente soy un parteaguas.

No soy estándar, no soy algo a medias, no soy de esos amores mediocres a los que la mayoría se acostumbra.

Soy intensidad, inmensidad, caos y calma.

Soy ceros e infinito.

Imbécil aquel o aquella que se quede sin vivirlo por miedos, prejuicios, por mera elección.

Imbécil fuiste, imbécil eres.

Castillos de arena

Cuando la conocí supe que esa mujer iba a cambiar por completo mi mundo. Tenía todo lo que alguna vez deseé en una mujer, guapa, sexy, divertida, inteligente, orgullosa, fuerte, realista y muy sarcástica.

Así me atrapó, esa mujer me hacía sentir magia, me hacía sentir el universo en su completa inmensidad. Yo era grande a su lado, me sentía grande, me hacía grande.

Pero ella era diferente, ella secretamente no se quería quedar, al menos no conmigo. Su amor era demasiado raro, complicado, falto de compromiso, cambiante.

Al final, yo fui solamente algo a descartar. Cuando se cansó, le fue tan fácil soltarme y yo, yo seguía haciendo castillos de arena.

Sonreír

Voy a sonreír porque me lo merezco, porque soy más que esto. Porque tengo estudiantes que me respetan y unos pocos me admiran, porque tengo una familia extraña pero que siempre está ahí, porque tengo un perrito hermoso que me ama y me hace sonreír, porque tengo a un par de personitas que disfrutan mi compañía, porque reconozco mis errores pero también mis virtudes, mis sentimientos tan puros y nobles.

Voy a sonreír porque estoy aquí y ya me cansé de sufrir. Voy a sonreír porque los que de verdad me quieren se merecen eso, el verme salir adelante.

Y tal vez, de corazón espero que tal vez, vuelva a sonreír por deseos propios, sin planearlo, que esas ganas de estar sean espontáneas.

Agosto 2018

Recordando...

Una y otra vez te he permitido hacer conmigo lo que te viene en gana, como si yo fuera no más que un juguete. Cualquiera merece más respeto ante tus ojos que yo. Con cualquiera tienes más consideraciones que conmigo.

Intentaba justificar tus acciones mediante tus palabras, mediante lo que decías y llamabas “raciocinio”, para autoconvencerme de que eres así, de que no había maldad ni nada, que tan solo era yo tomándome algo a mal cuando tú solo intentabas hacerme fuerte.

Pero no, parece ser que en ti no hay más que crueldad hacia mí. Parece ser que todo ese gran amor que dices tenerme te hace tratarme peor que al resto. Hasta las personas menos amadas para ti están antes que yo. Tienes torcidas tus prioridades. Y está bien, eres así, torcida.

En muchas ocasiones me he puesto a pensar qué será aquello que debió suceder para que actúes de esa manera, qué será aquello que te lleva a ser tan cruel con quien dices amar. No, no es solamente que tú seas así. Es verdad, la vida te hizo así, pero tú eres tan floja, tan dejada, posees tan poca voluntad, tan poca fuerza que solo sigues la corriente de como has vivido; te empeñas en permanecer igual pues es lo que te requiere menos esfuerzo y pues, viviendo así, de alguna manera, siempre obtienes lo que quieres, así que, ¿por qué cambiar?

Yo creo que han sido varias cosas las que han sumado a tu vida para convertirte en la cosa que ahora eres. Lo que creo que es el detonante de todo es el abandono de tu papá. Realmente creo que de ahí viene toda tu mierda. Finalmente, se supone que un padre es el que te cuida, el que te protege del mundo, no solamente la madre; y tú nunca tuviste uno. Tuviste a tu madre que sí, hizo todo lo que estuvo en sus manos por darte una buena vida, pero eso implicaba que estuviera un tanto ausente. Te criaste con tus abuelos. Nadie te pudo ni quiso defender.

Pero ¿qué crees? Tampoco somos defendidos aquellos que contamos con ambos padres. En algún momento de nuestras vidas también somos heridos y forzados a vivir con ello. Pero de alguna manera, buscamos todos la manera de sobrevivir. Y eso eres, pura sobrevivencia llevada al extremo pues nadie busca ya hacerte daño, pero no lo ves. Prefieres vivir peleando contra enemigos que solo viven en tu cabeza, en tu basura mental.

Y así, prefieres rodearte de personas que tienen al igual que tú la misma mierda dentro, de personas crueles y frías que por fuera se ríen de sus maldades, pero por dentro están vacías y un tanto rotas. Por eso les procuras. Por eso es por lo que ves por debajo a personas como yo que, por dentro también cargamos mucha porquería, pero que al menos tenemos la intención de ser mejores, y lo trabajamos. Por eso no nos soportas, por eso a veces no me soportas.

Por eso nunca podré ganar, ganarles. Por que ellos representan ese modo de vida parasitario al que ya tan acostumbrada estás. Por más que haya destellos de humanidad en ti cuando estamos a solas, estos desaparecen en cuanto uno de ellos aparece en escena. Por eso te es fácil humillarme frente a ellos, te suma puntos en la escala de crueldad que llamas “desapego”.

Eres tan frágil, débil, cobarde, eres y me quedó más que claro desde hace mucho, que eres tan poca cosa. Pero sigo teniendo fe en ti, cual fanática religiosa, sigo teniendo fe en ti, aunque los actos por sí mismos muestran que no habrá milagros. En esta misión estoy errada. Sigo teniendo fe y ni siquiera es ya por mí, es por ti, porque te quiero y quisiera que abrieras los ojos y veas la manera en la que te destruyes, que te destruyen aquellos que llamas amigos.

Yo ya sé que no soy prioridad y que ni aunque volviera en algún momento contigo lo sería. Por eso me da coraje que hayas vuelto a buscarme, prometiendo cosas que tanto tú como yo sabemos perfectamente que no harás, que mientras tu actitud no cambie, son imposibles para ti.

Y claro que es doloroso querer tener fe en ti de alguna manera y volver a comprobar que es un error. Que ni con toda la terapia del mundo algo va a cambiar en ti. Ya estás muy podrida.

Por eso a tu ex no la puedes dejar, está igual de podrida, aunque se escuda en una discapacidad de la cual solo saca provecho para que no la abandones. Al final de cuentas ella y tú tienen su propio ciclo enfermizo, ella se hace la necesitada para mantenerte a su lado permitiéndote absolutamente todo, y tú, tú sacas ventaja de los beneficios que una relación así puede tener cuando lo único que tienes que darle son migajas, las cuales tendrá que, a su vez, compartir con otras.

Y yo ya no veo ni cómo salir de esta película de terror en la que he convertido mi vida.

Confesión 2018

Hay un vacío enorme. Hay dolor, hay tanta humillación. A veces me pregunto por qué sigo sufriendo? Por qué sigo? Creo que la vida me ha enseñado a pelear siempre.

Ya no quiero pelear, ya no puedo seguir peleando, ya no tengo fuerzas.

Perdí lo que tenía, un buen amor que me respetaba por sobre todo. Lo dejé ir por un mero espejismo. Por qué me aferro a ella? Tal vez para que el haber perdido a mi Lucy no sea en vano. La perdí por nada? No me resigno.

Y así, toda mi vida, yo nunca me resigno y lucho y lucho para sobrevivir porque ni sé hacer más. Hay quienes creen que soy una niña. Tal vez quiera ser una niña porque no tuve eso, me lo arrebataron.

No, mi dolor no es especial, pero es mío, yo lo cargo, yo lo veo día a día en el espejo.

Aposté y perdí. Sé que ahora debo vivir con las consecuencias. Pero yo jamás me resigno.

La realidad es que esto no se trata siquiera de una pareja. Una pareja tampoco me satisface. Nada me llena.

Y me agarro de momentitos en los que me veo y sonrío, pero son tan efímeros, tan escurridizos como el propio viento.

No, yo no soy como ella, no necesito ser como ella. Agradezco a quien simplemente me escucha y me da al menos una palabra de aliento.

Es verdad, yo misma alejo a la gente. No los comprendo, me cuesta, trato y trato pero no entiendo. Intento explicarme, expresar y solo sale basura, frases incoherentes, tartamudeo.

Mi trabajo es lo único que me mantiene. Inmadurez? Lo que no saben es que tuve que madurar antes, mucho antes, para continuar. Me arrebataron algo y nadie se dio cuenta, nadie quiso darse cuenta.

Años han pasado ya, lo trabajé desde cada ángulo que pude, sentimientos, raciocinio, comportamiento humano, cognición. Había pasado, había podido sobrevivirlo.

Pero volvió a suceder, con alguien de mi entera confianza. Humillación y dolor. No es lo mismo vivirlo a los 28 años en los que eres plenamente consciente de lo que pasa. Y no logro levantarme. Creo que esta vez no podré.

Lo llevo trabajando desde que sucedió, principios de año, y cada vez va a peor. A veces me vuelvo a sentir linda y me da miedo, no me lo creo. Nadie me cree, me cuestionan. Cómo puede pasarle a una adulta? Pasa.

Yo era feliz a inicios de año, tanto, o al menos eso parecía. Sé que nuestra relación también se deterioró por eso. Nunca me creíste. Para ti no fui más que una puta que mentía para ocultar su infidelidad.

Ojalá, ojalá fuera así de simple.

Soy una adulta y hago todo lo que puedo. A veces amanezco contenta y sonrío tanto, intento apoyar a los demás. Pero al volver a mi cama todo se vuelve a derrumbar.

Y no hay nadie. Vuelvo a ser esa niña que se curaba sola, que nadie veía, a la que nadie creía.

Esta es mi confesión, la que me carcome por dentro.

La gente dice una y mil cosas, pero nadie conoce la realidad que vive dentro.