La vida es así.
Te dirán las cosas que siempre quisiste escuchar, dudarás al principio pero te ilusionarás y volverás a creerle.
Eres tan tonta que seguirías creyéndole hasta el fin de los tiempos.
Te llenará de promesas, no más que un par, lo cual es mucho más de lo que alguna vez tuviste. Te dirá que será diferente, pero no lo será.
Buscará el más mínimo pretexto para volver a sus actitudes conocidas y cotidianas. Entonces dirá que es tu culpa.
Y en el fondo lo será, volviste a caer.
Eso lo sabe, sabe que difícilmente vas a irte.
Y pasarán los días, ilusionada por esas promesas de grandeza, de comprensión, de demostrarte algo que no va a llegar jamás.
Lo único que irán llegando son las mismas decepciones, los mismos dolores, los mismos problemas pero ahora acrecentados por esa ilusión que te vendieron y que se convirtió en pesadilla, la misma.
Y cada vez tendrás menos, en vez de tener más. A cada cosa un "si no te gusta te puedes ir". Esa misma facilidad para reducirte a la nada. Es eso pero no lo quieres entender, te aferras a sueños que por supuesto no llegarán. En su vida eres nada.
Te volverás a sentir abandonada, la segunda opción, lo no importante, una mera circunstancia y dolerá, llorarás y le suplicarás que se apiade de ti pero no lo hará. Nunca lo hará.
Eres débil, le repugnas por eso. Los demás sí son más como ella quiere. Pero tú no. Sientes demasiado, estúpidamente.
Vendrán las ofensas por cualquier motivo, real o inventado. Si te defiendes todo será peor. Es mejor callar, guardar silencio y sentir esas puñaladas intentando poner buena cara, contener las lágrimas, simplemente para no tener un problema más.
Y así es como te queda vivir, ya intentaste hablar y tampoco funcionó. Las cosas nunca van a cambiar, no le importa si te quedas o te vas. Mejor si te vas. Buscarás entonces el silencio para no darle un nuevo motivo que la orille a soltarte una vez más.
El tiempo irá pasando, cada día estará lleno de interrogantes que nadie va a responder, que no quiere responder. Y eso te irá consumiendo, te irá envenando, ella lo sabe y si le importa o no, no es lo importante; simplemente no hará nada.
Te irás marchitando. En vez de esas alegrías que te prometieron, solo hay más dolor, más profundo, más duradero. Tu amor, tu autoestima, tu persona, se irán marchitando a la par de sus tratos.
Y ya no te darán ganas de despedirte por las noches. El gran amor que todavía le tienes comienza a hacerse pequeño. Sientes cada vez menos vida.
No entiendes, solo sabes que no tienes nada de especial, eres una más en su vida. Si estás o no en ella, le da lo mismo.
No eres alguien digno de retenerse.
Nunca va a retenerte.
Y el dolor es inmenso, la tristeza, la decepción, los sueños rotos.
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