sábado, 27 de mayo de 2017

Relaciones?

Aquí pensando un poco.

Todos en algún momento nos hemos preguntado cuál es la mejor manera de llevar una relación de tipo amorosa. A todos nos ha llegado ese momento en que empezamos a experimentar curiosidad sobre lo que implica tener una pareja. Pero a veces nos preguntamos por qué? De dónde surge esa necesidad de entablar relaciones con otras personas?

Somos por naturaleza seres biopsicosociales, formamos parte de una manada, necesitamos diversas clases de relaciones en nuestra vida diaria. Estando inmersos en una sociedad que requiere comunicación colectiva, es difícil no entrar en la dinámica de entablar relaciones.

Pero cómo sabemos que estamos listos para entablar una sana relación de pareja? Pues yo creo que primero hay que amarse mucho a uno mismo y ser feliz con todo lo que uno es, para después poder compartir todo el paquete que somos, con alguien más. Quizá sea esta la parte que nos falla y por lo cual las relaciones de inicio están destinadas al fracaso. Es muy cierto eso de que no podemos esperar que alguien más nos cubra nuestras carencias.

Si ya estás en ese punto y ya te decidiste por iniciar una relación, ahora qué? Pues creo que debemos tener una idea de qué es lo que buscamos en una pareja y que no, qué podemos dar a la relación y hasta qué punto estamos dispuestos a llegar. A mí parecer, este es un paso que nos saltamos, simplemente decidimos entablar una relación con alguien que llega a nuestras vidas y nos hace sentir bonito. Y quizá funcione así, no digo que no pueda suceder. Pero creo que si estás tomando la decisión consciente de compartir un trayecto de tu vida con alguien, debe ser una persona que cumpla con ciertos requisitos, ciertos puntos que para ti sean importantes.

Ahora, supongamos que ya encontraste a esa persona que tiene todo lo que tú consideras necesario para entablar una relación y tomas el riesgo de hacerlo. Cómo hacerle entonces para que fluya de la mejor manera?

Creo que hay cuatro puntos muy importantes y que debemos tener muy en mente.

1. Permanezcamos libres. Recordemos que se trata de personas que tenían una vida antes de conocerte y que tendrán una vida cuando la relación se termine. Se trata de dos personas que comparten sus vidas, no se pertenecen una a otra. Suena muy bonito pero no es algo funcional. Cada uno es un mundo aparte, no intentemos entrar en rincones que no nos quieren compartir. Y no se trata tampoco de simplemente estar en una relación sin tener una, se trata simplemente de no asfixiar. Aunque claro, también existen límites.

2. Habitemos el presente. Habemos algunas personas a las que se nos da muy bien eso de estarlo planeando todo. Pero, como experiencia personal, a veces nos perdemos de las cosas maravillosas que están sucediendo en ese justo instante por estar pensando en lo que harán como pareja en un año. En un año cambian muchas cosas. En un año puedes ya estar muerto. Mejor disfruta y deja que la vida te sorprenda. Esto es algo muy difícil de entender, a mí me ha costado mucho. Dicen que las mejores cosas salen cuando no se planean y muchas veces es cierto. Dejemos de intentar controlar todo lo que nos rodea, es imposible por mucho que uno quiera.

3. Tomemos acuerdos, todo el tiempo. La persona que conociste hoy no será la misma persona en unos meses, en unos años. Es por eso que estar en constante comunicación es vital para la relación. Sentarte con tu pareja a sacar lo que uno lleva dentro, a depurarse. Tener el valor de reconocer cuando uno se ha equivocado y transmitir, sin reproches, lo que no nos gusta y no nos parece. Mi psicóloga siempre me ha dicho eso, tomar acuerdos y cumplirlos. Al final una relación es algo parecida a un contrato, para que todo pueda coexistir en armonía es importante cumplir los acuerdos que se han establecido. Si nunca te sientas a hablar, si solo estás suponiendo lo que tu pareja piensa, si crees que sigue siendo la misma persona que conociste y que le sigue gustando lo mismo que antes, no hay evolución. Date el tiempo de cultivar tu relación, de redescubrir a esa persona de la que te enamoraste.

4. Nada es eterno. Solemos idealizar las relaciones, pensando y deseando que nunca se terminen. Pero todo termina! Es difícil cuando sucede porque estamos tan aferrados a la idea de que continúe que no somos capaces de aceptar un adiós. Esto es, hasta cierto punto comprensible, ya que el amor funciona como una droga (sí, maldito sistema de recompensa). Pero si aceptamos que estamos compartiendo un pequeño fragmento de espacio y tiempo, dejar ir se hace mucho más sencillo e incluso podríamos vivir de mejor manera la relación. Duele mucho cuando se acaba pero entendamos que no es para siempre. Incluso parejas que viven toda su vida juntas, terminan muriendo.

También quisiera agregar que cada uno tiene una forma diferente de amar. No podemos esperar que todos piensen como nosotros. Hay tanta diversidad en este mundo que no podemos juzgar a otros por que su manera de amar es distinta a la mía.

Existen relaciones monógamas y poliamorosas, relaciones en donde la fidelidad no es tan importante como la lealtad, aquellas relaciones en que compartes absolutamente todo con la misma persona y TODAS SON IGUAL DE VÁLIDAS! Siempre y cuando, claro está, las personas involucradas en la relación estén de acuerdo y sean conscientes de las consecuencias que implica.

No juzguemos otro tipo de relaciones solo porque no van con lo que creemos. Lo más que podemos hacer es no entablar una relación así, si es algo que atenta contra nuestros valores y deseos.

Si en realidad no te afecta, no te daña, quién eres para venir a decir si está bien o está mal?

Y sí, el amor y el sexo son cosas bien diferentes, pero nos han enseñado que siempre van de la mano.

Algunas de estas cosas ya las sabía pero había olvidado ponerlas en práctica, otras las he aprendido recientemente y me ha costado. Habrá quienes emitan su opinión, desde sus creencias, sobre si estoy bien o no, si mi relación es sana o no; pero lo único que sé y me importa es que me siento plenamente feliz con la relación que llevo actualmente con mi pareja, aunque ya hayan pasado tantos años.

Quizá a esto se le llame madurar, puede que no. Pero qué bonito es sentirse pleno.

martes, 23 de mayo de 2017

A diario leo, escucho y veo como le tiran "mierda" al amor. Sí, el amor puede ser doloroso, agobiante, asfixiante y muy egoísta. Pero esto en realidad es culpa de las personas que lo ejercen, no es culpa del amor.

Y es que nadie nace sabiendo cuál es la mejor manera de amar. Es en el camino, con los fracasos y los aciertos que vamos aprendiendo un poco sobre qué hacer y qué evitar, qué podemos dar y qué está por encima de nuestras capacidades, qué esperamos y qué es lo que realmente queremos de una relación.

Pero al final cada persona es un mundo aparte. Lo que para unos es válido para otros no, lo que a otros les gusta a otros ha de molestar. El amor no es algo que se pueda generalizar. No podemos esperar que todos reaccionen como queremos, como nosotros lo haríamos.

Es por ello que hay que conocerse y conocer qué es lo que buscamos en una pareja, antes de aventurarse a experimentar con alguien. No se trata de buscar lo predecible, se trata simplemente de tener una idea de con qué clase de persona queremos compartir una parte de nuestra vida.

Y cuando lo sabes y la encuentras, que no te detenga el miedo, ese miedo a perder la libertad, a entregar algo tan íntimo de ti. No renuncies a la oportunidad de conocer, de aprender, de amar, de conectar de una forma tan profunda con otro ser, de hacerle parte importante de tu vida. No te quites, ni le quites a esa persona la oportunidad de vivir una historia que marque un antes y un después en tu vida.

Ama, ama con todo lo que seas capaz de amar. Es entonces cuando puedes llegar a comprender de qué hablan esas grandes historias clásicas, esas películas que logran hacerte llorar, esas canciones que parecen sacadas de otro mundo. Ama y vive lo que no cualquiera puede vivir, porque ninguna historia se repite.

Vamos a vivir valientemente, a reír hasta que duela el estómago, a besar hasta que se entuman los labios, a llorar de felicidad hasta quedar seca porque la vida es simplemente maravillosa y tener la dicha de compartirla con alguien es algo extraordinario, a hacer el amor hasta que tu cuerpo ya no te responda.

Y no es que necesitemos el amor de pareja, en realidad no es indispensable para sobrevivir; pero por qué no vivirlo si se tiene la oportunidad? También forma parte de la vida y no estoy diciendo que renuncies a absolutamente todo por la experiencia.

Te van a romper el corazón, como se suele decir, tú también se lo romperás a alguien pero te apuesto a que de vez en cuando recordarás momentos llenos de alegría, llenos de enseñanza, llenos de pasión y te sacarán una sonrisa.

No seamos cobardes con el amor, el mundo ya está lleno de esa gente y tú te podrías estar perdiendo la historia de tu vida, con sus momentos buenos y malos.