Cuando la conocí supe que esa mujer iba a cambiar por completo mi mundo. Tenía todo lo que alguna vez deseé en una mujer, guapa, sexy, divertida, inteligente, orgullosa, fuerte, realista y muy sarcástica.
Así me atrapó, esa mujer me hacía sentir magia, me hacía sentir el universo en su completa inmensidad. Yo era grande a su lado, me sentía grande, me hacía grande.
Pero ella era diferente, ella secretamente no se quería quedar, al menos no conmigo. Su amor era demasiado raro, complicado, falto de compromiso, cambiante.
Al final, yo fui solamente algo a descartar. Cuando se cansó, le fue tan fácil soltarme y yo, yo seguía haciendo castillos de arena.
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