sábado, 19 de enero de 2019

Confesión 2018

Hay un vacío enorme. Hay dolor, hay tanta humillación. A veces me pregunto por qué sigo sufriendo? Por qué sigo? Creo que la vida me ha enseñado a pelear siempre.

Ya no quiero pelear, ya no puedo seguir peleando, ya no tengo fuerzas.

Perdí lo que tenía, un buen amor que me respetaba por sobre todo. Lo dejé ir por un mero espejismo. Por qué me aferro a ella? Tal vez para que el haber perdido a mi Lucy no sea en vano. La perdí por nada? No me resigno.

Y así, toda mi vida, yo nunca me resigno y lucho y lucho para sobrevivir porque ni sé hacer más. Hay quienes creen que soy una niña. Tal vez quiera ser una niña porque no tuve eso, me lo arrebataron.

No, mi dolor no es especial, pero es mío, yo lo cargo, yo lo veo día a día en el espejo.

Aposté y perdí. Sé que ahora debo vivir con las consecuencias. Pero yo jamás me resigno.

La realidad es que esto no se trata siquiera de una pareja. Una pareja tampoco me satisface. Nada me llena.

Y me agarro de momentitos en los que me veo y sonrío, pero son tan efímeros, tan escurridizos como el propio viento.

No, yo no soy como ella, no necesito ser como ella. Agradezco a quien simplemente me escucha y me da al menos una palabra de aliento.

Es verdad, yo misma alejo a la gente. No los comprendo, me cuesta, trato y trato pero no entiendo. Intento explicarme, expresar y solo sale basura, frases incoherentes, tartamudeo.

Mi trabajo es lo único que me mantiene. Inmadurez? Lo que no saben es que tuve que madurar antes, mucho antes, para continuar. Me arrebataron algo y nadie se dio cuenta, nadie quiso darse cuenta.

Años han pasado ya, lo trabajé desde cada ángulo que pude, sentimientos, raciocinio, comportamiento humano, cognición. Había pasado, había podido sobrevivirlo.

Pero volvió a suceder, con alguien de mi entera confianza. Humillación y dolor. No es lo mismo vivirlo a los 28 años en los que eres plenamente consciente de lo que pasa. Y no logro levantarme. Creo que esta vez no podré.

Lo llevo trabajando desde que sucedió, principios de año, y cada vez va a peor. A veces me vuelvo a sentir linda y me da miedo, no me lo creo. Nadie me cree, me cuestionan. Cómo puede pasarle a una adulta? Pasa.

Yo era feliz a inicios de año, tanto, o al menos eso parecía. Sé que nuestra relación también se deterioró por eso. Nunca me creíste. Para ti no fui más que una puta que mentía para ocultar su infidelidad.

Ojalá, ojalá fuera así de simple.

Soy una adulta y hago todo lo que puedo. A veces amanezco contenta y sonrío tanto, intento apoyar a los demás. Pero al volver a mi cama todo se vuelve a derrumbar.

Y no hay nadie. Vuelvo a ser esa niña que se curaba sola, que nadie veía, a la que nadie creía.

Esta es mi confesión, la que me carcome por dentro.

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