lunes, 28 de enero de 2019

A la gente que tan duramente me ha juzgado solo puedo decir que soy humana, una más, como el resto.

He tenido aciertos en mi vida, esos de los que poco se habla. He tenido todavía más errores, esos que no dejan de señalar. 


No soy un monstruo, solo soy tan monstruosa como un humano lo es. 


No voy por la vida buscando herir y aprovecharme de la gente, realmente no soy así. 


He amado y me he entregado como pocas personas lo hacen todavía. Me han amado también y he recibido tanto lo mejor como lo peor de cada persona. He entendido que son humanos también, me he enojado pero eventualmente he perdonado y he acepto mi responsabilidad. 


Es injusto que me tachen de algo que no soy, es injusto viniendo de personas que he amado tanto.


Es injusto que yo esté a estas horas llorando por la mujer que se fue hace no mucho, por la mujer que se fue hace mucho tiempo atrás. 


Me equivoqué, quise corregir mi error pero ya no confiaban en mí, lo entendí y me alejé. Es injusto que ahora me hagas quedar como la bruja del cuento, Lucía. Es injusto que me vuelvas a escribir para decirme lo mucho que me amas y me amarás hasta que mi recuerdo se desvanezca, Victoria. 


Es injusto porque a ambas yo les di todo lo que estuvo en mis manos dar y sí, me equivoqué porque soy humana, pero no soy un monstruo despiadado. 


Solo soy yo, Diana, y siempre me mostré transparente.


Estoy orgullosa de mí, de no haberte contestado, pero no pude evitar entrar a ver tus redes sociales solo para enterarme de que también sales con un tipo, sospecho quien es. Esos hijos que yo quería contigo, esa familia que yo quería contigo, que tú también querías y que después me dijiste que no, que no era tu plan de vida, ahora resulta que tal vez sí las quieras con un tipo, es tan doloroso y me llena de tanta rabia que me dan ganas de escribirte pero para qué? No soy más que tu burla.


Inmediatamente te regresaste a vivir con ella, Victoria. Inmediatamente te fuiste con tu amante, Lucía. 


No soy más que la burla y la villana de dos mujeres a las que amé con toda mi alma y que no supieron, no pudieron ni quisieron luchar conmigo hasta el final.


Pero no quiero dejar de creer en el amor, aunque tal vez no exista nada para mí. 


Y necesito sanar, se vaya quien se tenga que ir, quien no me haga bien. 


No es maldad, es que me he cansado de dar y dar a manos llenas y que nadie pueda ni quiera dar lo mismo por mí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario