martes, 10 de septiembre de 2019

Stephanie

Deja que te cuente cómo fue el verte por primera vez. Fui hasta ti, a pesar de todos los que decían que no lo hiciera, pero no podía, tenía que aprovechar ese momento. Llegué un poco más tarde de lo previsto, me sigo preguntando cómo carajo llegué tan rápido, me comían las ansias por verte. Te marqué para avisarte que había llegado, estabas en clase y querías que fuera pero no quise ir en esa facha, me dio pena por tus alumnos. Así que esperé, hice un par de llamadas para distraerme y calmar los nervios.

Mientras hablaba por teléfono vi a una chica de vestimenta negra acercarse, desde lejos supe que eras tú, te veías tan tú. Te vi mucho más linda en persona y solo pensé "¿cómo es que le gusto a esta chica tan hermosa?". Mientras te acercabas todo se hacía más lento. La manera en que tu hermoso cabello lacio se movía y movías tu rostro de forma tan natural ante el viento, me quedé boquiabierta, ya no eran nervios, estaba más que sorprendida.

Aún así hice como que no te vi, malditos nervios. Llegaste hasta mí y creo que te metiste en mis brazos de lleno, no podía creerlo, tenía tu cabecita en mi pecho. Temblabas, mi cielo. La voz te temblaba, las manos, no pudiste sostenerme la mirada y bajaste tu carita, apenas y alcancé a ver tus bellísimos ojos. Te abracé tan fuerte como pude, te di un beso en la frente si no mal recuerdo. Moría por besarte pero no podía, tus alumnos nos podrían ver.

No parabas de temblar, creí que me besarías ahí mismo, en eso te diste la vuelta y te abracé por la espalda, te señalé un lugar y te di un beso en tu mejilla, te volviste tan pequeña. Yo ya no te iba a soltar. Amé tenerte así. Después parecía que sonreías con absolutamente todo tu cuerpo.

Estás tan llena de vida, de luz.
Supe que tenía a mi mujer en mis brazos. He tenido a mis mujeres pero esto era diferente, tan diferente. Así de espontáneo como fue, yo ya te estaba amando. Y en ese instante en que tenía tu cuerpo junto al mío pude vernos, asomadas en algún acantilado por el mundo, observando el horizonte.

No te quería soltar, ya no te quería soltar y sé que tú tampoco a mí. He amado antes, no lo niego, pero contigo todo es nuevo, tan diferente, nunca dejas de sorprenderme. Contigo es bello, es puro, es sexy, es recíproco, creo que es eso, es recíproco y me llenas de paz como nunca tan a gusto me había sentido con cualquier persona de este mundo. Desde el primer segundo contigo no tuve más que ser yo misma.

Ahora creo en los destinos, en el universo y estaba escrito que fuera así, que toda mi vida, que cada relación me preparara para llegar a ti, para estar lista conmigo misma para recibir el amor que me merezco. Un amor recíproco, en donde no hay miedos, en donde puedo confiar, en donde confío y conozco plenamente a la mujer que me acompaña.

Y a estas alturas me da igual si eres un para siempre o no, ojala que sí; es solo que fue encontrar mi más puro reflejo vuelto mujer, vuelto amor, vuelto vida.

Me han pasado personas extraordinarias en la vida, incluso con sus defectos es la verdad, pero el que tú me hayas pasado solo puede ser un milagro.

Mi espejo, mi igual, en donde veo no solo lo malo de mí, también lo bueno, lo hermoso, lo puro.

Me importa un carajo lo que digan, yo sé que contigo inicié las cosas bien, como se deben hacer para mí.

Amo tus ojos, tus labios, tu carita, todo tu cuerpo entero, pero lo que más amo es tu alma y tu esencia. Amo y celebro completamente tu existencia.

Eres el ruego que alguien le hizo a Dios, eres ese ruego que yo le hice en mis peores y en mis mejores momentos.

Y te vi en la playa agradecerle al mar, al mundo, a la vida, al universo; y a lo lejos agradecí contigo mi completa existencia y mi pecho se lleno de luz, de calidez, de amor. Tus manos sanan, tus manos lo curan todo. Por eso eres tan querida por la gente y llamas tanto la atención.

Qué hermoso ser humano me topé rodando en mi camino.

Gracias Dios, gracias vida, gracias a mí, gracias a ti.

Hoy siento, lo que hace años no sentía en absolutamente todo sentido.

Y me hablas de estadística al igual que me hablas de arte, me hablas de ciencia en todas sus variedades y la entiendes, la desmenuzas, eres brillante. Te admiro como nunca admiré a ninguna otra mujer pareja u amante en mi pinche vida.

Contigo quiero trabajar y trabajar, me inspiras, me retas, me sacudes y me das paz.

Amo tu pasión en lo que haces, jamas la vi antes, tienes vocación, vocación por la docencia, vocación por la investigación, vocación por el amor, vocación por la vida.

Te pareces tanto a mí en lo más importante y a la vez eres diferente en ciertas cosas, tenemos los mismos valores y eso lo es todo pues camino a un rumbo fijo de tu mano, hombro a hombro.

Yo no sé cuánto nos dure esto, pero mientras dura pretendo publicar contigo tantos artículos como podamos.

Eres mi partner in crime de la ciencia.

Eres mi faro.

Eres solo tuya, mi pedazo enorme de cielo.

Gracias mi amor.

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