martes, 10 de septiembre de 2019

Apegarme a mi lógica ebria para sobrevivir. 

Todos experimentamos el tiempo y creemos tener una idea exacta de qué es. Ayer fue ayer, hoy es hoy, mañana es mañana y las 3 de la tarde siempre serán las 3 de la tarde. Pensar así parece un comportamiento natural, pero si somos totalmente sinceros y realistas, en verdad lo único que existe es el ahora pues el pasado simplemente son recuerdos y el futuro expectativas.

Nuestra percepción del tiempo nos hace sentir que vivimos en una sucesión de hechos en los que las cosas pasan en intervalos progresivos, pero de acuerdo con la teoría cuántica esto no es así. Hay cosas que están cerca de ti en el tiempo y otras más apartadas, pero la idea de que el tiempo fluye a través de ti es tan extraña como pensar que el espacio lo hace. En realidad, el tiempo es algo muy diferente a lo que creemos.

El entendimiento moderno que tenemos del tiempo comenzó cuando la teoría general de la relatividad de Einstein invalidó la idea del tiempo como una constante universal. Gracias a ella entendimos que el pasado, el presente y el futuro, no son absolutos y que cambian según el ojo del espectador. Un momento que puede ser ahora para ti, es el futuro para una persona viajando a diferente velocidad.

En términos cósmicos, el pasado y el futuro no son diferentes a izquierda y derecha, siempre están ahí, pero son percibidos de manera diferente, según tu posición. Para comprender este concepto, es importante entender una cosa, el movimiento es extremadamente importante en la teoría de la relatividad. Imaginemos que tenemos una pelota que rebota del suelo al techo cada segundo. Para una persona estática esta pelota tardará un segundo en bajar y un segundo en subir. Ahora imaginemos que esta pelota está en un camión y que comienza a moverse, para la persona en el camión, la pelota tarda un segundo en bajar y otro en subir; pero para la persona en el suelo, la pelota tarda mucho más en hacer el recorrido.

El tiempo es relativo a la posición del espectador.

Para demostrar esto en el mundo real, en 1971 científicos tomaron un reloj atómico y lo subieron a un jet que voló alrededor del mundo. Al aterrizar, compararon el reloj con uno en la tierra y coronaron que ambos estaban desfasados por milmillonésimas de segundo. Esto fue evidencia suficiente para promover que el movimiento afeecta al paso del tiempo.

La fusión entre el espacio y el tiempo, se llama simplemente espacio-tiempo y es la clave para entender por qué el tiempo podría ser solo una ilusión. Durante el día, experimentamos el tiempo como un flujo continuo. Podríamos decir que para nosotros el tiempo es una serie de fotografías puestas una sobre otra que conforman la realidad, pero para alguien ubicado a gran distancia de nosotros que se aleja a gran velocidad, nuestro presente no existe, pues solo podría ver nuestro pasado ya que nuestra pelotita cae más lento según su perspectiva. De igual manera, si este observador se acerca a nosotros podría ver nuestro futuro.

Bajo este concepto, todo lo que ha pasado, desde el big bang hasta el día que naciste y el día en que tus nietos mueran existe en el mismo espacio-tiempo, en un ahora y solo depende de la velocidad y la distancia del observador qué punto de la realidad percibirá. La teoría de la relatividad propone que no hay un presente singular, sino que todos los momentos son igual de reales y existen siempre así hayan pasado hace mil años o 5 minutos.

Pero esa es la teoría de la relatividad que abarca el movimiento de las cosas grandes y rápidas, cuando consideramos la física cuántica que estudia las cosas pequeñas, todo empieza a ponerse rarísimo. Para evitarnos complicaciones centremos nuestra atención en un estudio, mi favorito,  el experimento de la doble rejilla.

Para ilustrarlo simplemente imaginemos que las partículas son unas pequeñas canicas que disparamos a través de una rejilla. Las canicas que pasan hacen un patrón lineal en la pared trasera. Si hubieran dos rejillas, las partículas establecerían dos patrones lineales. Ahora, si hacemos lo mismo con agua, la pared trasera sería impactada con mayor intensidad en el centro. Al haber dos rejillas las cosas cambian importantemente, pues las ondas se cancelan y crean un patrón de varias líneas con diferente intensidad. Así que para resumir, si lanzamos partículas en dos rejillas, la pared trasera tendrá dos líneas, si lo hacemos con ondas tendremos un patrón de interferencia con varias líneas. 

Ahora, si convertimos las canicas en electrones, que no son más que pequeñísimos pedazos de materia, vemos que se comportan igual al atravesar una sola rejilla, pero al lanzarlas en dos rejillas, no hacen dos líneas como las canicas, sino un patrón de varias líneas muy similar al de las ondas de agua. Pero cómo? Cómo es que pequeños pedazos de materia como canicas crean un patrón de interferencia como el de las ondas?

La respuesta es muy extraña, cada electrón llega a las rejillas como una partícula, se separa, interfiere consigo misma e impacta la pared como onda. Puesto que el hecho de que una partícula exista en dos lugares al mismo tiempo es simplemente ilógica, los científicos decidieron ver cómo es que esto pasaba así que colocaron un instrumento medidor y lo que pasó después fue todavía más increíble. Al ser observado, el electrón se comportó como si fuera una canica, lo que resultó en un patrón de dos bandas, no como un patrón de ondas como lo hacía antes de ser observado. Cuando los científicos retiraron el equipo medidor, los electrones volvieron a comportarse como onda, era como si el electrón supiera que estaba siendo observado y decidiera comportarse de manera diferente.

Este experimento nos puso a pensar si es que existen diversas realidades que cambian dependiendo si son observadas por una conciencia o no. Esto nos pone a pensar si la existencia de las cosas en el espacio y en el tipo, depende totalmente de una conciencia observadora, pues sin conciencia no hay nada y nadie puede demostrar lo contrario, pues el simple hecho de demostrarlo requeriría una presencia que lo haga conciente y por consiguiente, lo haga real.

Tal vez lo que percibimos como tiempo no es más que la evolución de la conciencia, posiblemente todos los ahoras existen siempre y lo que percibimos como real solo es el viaje que muestra conciencia recorre por entre todas las posibilidades del universo y tal vez no podemos regresar en lo que percibimos como tiempo a los ahoras pasados porque ya rebasamos el nivel de conciencia que los percibió en su momento. 

Un gato que salta, no es el mismo gato que aterriza, el tú que se fue a dormir anoche, ya no es el tú que está leyendo esto. Si recuerdas algo en el pasado, lo estás recordando ahora con el arreglo estable de neuronas que crean esa memoria hoy. Si vez un fósil, estás viendo un arreglo de átomos que crean el objeto hoy, su pasado es ahora y solo la percepción de tu conciencia lo hace lo que es en este momento.

Y es por eso que el tiempo no existe cómo estás acostumbrado a verlo desde tu perspectiva. Tal vez tu realidad no es más que la percepción de un sinfín de posibilidades que puedes experimentar y la percibes como es porque esa es la frecuencia de tu nivel de conciencia.

Tal vez nuestra experiencia en la vida es como un radio que solo percibe las estaciones según la frecuencia que sintoniza a pesar de que hay cientos de estaciones transmitiendo al mismo tiempo.

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