En ocasiones creemos que el cuestionarnos a nosotros mismos es un ejercicio tedioso y sin sentido, que el conocernos y reconocernos no es importante en este mundo moderno, efímero, que se mueve tan a prisa y al cual no le interesan las racionalidades del ser.
Pero estoy plenamente convencida de que el conocernos constituye el principio de todo, pues solo desde el pleno conocimiento de nosotros mismos podemos aceptar lo que somos, lo que no somos y lo que nos falta por ser.
De esta manera, el autoconocimiento es la base en la que estará sustentada nuestra vida y la evolución de la misma, donde tomaremos los elementos para desarrollar nuestra vida personal, académica, profesional, familiar, etc.
Por todo esto, es prudente iniciar por contar, conocer y reconocer todos aquellos episodios que forman parte de mi configuración, todos aquellos aspectos que me han conformado a ser la persona que actualmente soy.
En las siguientes hojas me describo y me descubro, no sin hacer mención del
miedo que esto ha causado y a la curiosidad que me ha provocado, resultando en un ejercicio catártico que sirve como base para el análisis y reflexión de mis experiencias de vida.
A través de estas letras describo mi comportamiento y los senderos que me han llevado hasta donde ahora me encuentro y, a su vez, encuentro apartados de mi personalidad que permanecían invisibles y a la espera de encontrar su propia luz.
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