Tratando de encontrar la respuesta, tratando se ha pasado la vida, soñando se ha ido el tiempo; aún no puedo decidir qué camino tomar, caminar a tu lado o caminar en soledad. Hace ya días creía estar segura de que te amaba, hace ya días que te tuve, hace ya días que te perdí, hace ya días que trato de olvidarte. Creía tener tiempo para amarte, creía que esto sería por más tiempo y la cruda realidad llegó el quinto del primero de un nuevo año; entonces comprendí que nunca te tuve y nunca te perdí, nunca me amaste, pero yo sí te amé.
Viví un buen tiempo en tu mundo irreal, en un espacio en el cuál éramos solo tú y yo; al menos éramos yo y lo que creía eras tú. Ahora quisiera poder odiarte, poder desearte una vida llena de tristezas por esos pocos meses que mediste, pocos meses de felicidad, pocos meses de mentiras; pero tratar de odiarte significaría admitir que aún te amo, ¿todavía te amo? No lo sé… Solo sé que algo dentro de mí sonríe cuando te acercas, cuando me abrazas y proteges; cuando me observas y me hablas y me besas con tu mirada que desintegra mi cordura, que me hace vulnerable al peligro de amarte; pero entre tus ojos y los míos, siempre se interpone como un eclipse el quinto del primero, esa sombra del dolor que casi me mata y de nuevo el miedo asalta mi mente; correr el peligro de volver a amarte o amar el recuerdo de lo que tuvimos, amar esos pocos meses y a la vez odiarlos porque se han ido.
Desearía poder cambiar algo en mi vida, poder cambiar la primera vez que te besé, de ahí surgió todo; ¿puede surgir de un beso un sentimiento? Desearía nunca haberte besado, nunca haberte tocado, para así nunca haberte amado, para así nunca haber llorado por tu ausencia, por tu cobardía. Ahora dices que quieres que lo intentemos una vez más; como si nada hubiese pasado, imposible… no soportaría volver a perderte, no podría borrar tu recuerdo al no verte, no podría asegurarte nada.
Te amé, me tuviste, no lo aprovechaste y terminó, aun no entiendo por qué, yo te amaba, pero no supiste ver qué había en mí, no supiste tomar ni sentir todo lo que yo sentía por ti, fue realmente una lástima, fue tanto amor desperdiciado. Ahora siento que ni yo me conozco. La confusión inunda la mente. Bien sabes que te amé, yo sí te amé, tal vez no fui lo que esperabas, pero te amé, tal vez no te di lo que querías, mas te amé. Tal vez no creas que te amé, pero la luna bien sabe que sí te amé.
Te amé porque cómo no amarte, ¿cómo no amar tus lindos ojos, tu hermosa sonrisa, tus maravillosas palabras? Nunca pensé que el precio de amarte y soñarte sería tan alto, para tenerte un tiempo tuve que perderte luego. Aún no entiendo por qué te dejé entrar, llegaste y te fuiste tan espontáneamente, dejaste tu espacio vacío. Ahora no pretendas que nunca te fuiste, que siempre estuviste aquí conmigo; ahora no pretendas que te ame igual que esa vez, no te creas con el derecho de poder moverme el piso, de poner mi mundo de cabeza.
No me obligues a entender tus explicaciones, no creas que puedes dominarme como antes. Todo lo que amé antes se murió ese día, el día en que te largaste, en el que rompiste todo lo nuestro que era grandioso; debería odiarte, lo sé, pero tampoco puedo. Hubiera sido mejor que mantuvieras tu distancia, que nunca regresaras, hubiera sido más fácil. No te odio, pero algo en mí nunca te perdonará lo que hiciste, no te amo pero tampoco me eres del todo indiferente. Confusión es lo único seguro en mi mente.
Creo que podría hasta intentar dejar de quererte, pero entonces, respecto a ti me quedaría totalmente vacía. Será mejor ser como una hoja que cae en otoño; que me deje llevar por el viento, que me lleve a donde el destino quiera, contigo o con alguien más, a donde las circunstancias lo permitan porque decirte un sí o un no sería erróneo y tal vez incompleto, escoger cualquiera de esas dos opciones sería equivocado, ya no haré más, dejaré que tú o alguien más tome la decisión por mí. No prometo nada, ni descarto nada. Solo espero que llegue alguien que me ayude a tomar un camino, que me acerque a ti o que me haga olvidarte, no pido mucho, solo sinceridad en las respuestas.
Solo quiero encontrar la respuesta a qué debo hacer. Dices que no me puedes esperar más, que necesitas ahora una respuesta, pero ésta aún no ha querido venir a mi mente. No quieres verme más, no lo entiendo, pero creo que es lo mejor, que cada quien continúe, tú por tu camino y yo por el mío.
Es mejor fingir que nada paso, que lo nuestro nunca existió. Ya no importa lo que los demás digan, si es correcto o no; ya no me importa si estás bien o no. Solo espero que nunca nos tengamos que encontrar, sólo espero poder dejar de pensar en ti, solo espero puedas dejar de pensarme.
Ya no hay futuro, solo el recuerdo del pasado, ya no hay que pensar en lo que pudo haber sido, lo que nunca fue no será. Solamente nos resta decir adiós. Solo te pido que cuando te acuerdes de mí, si alguna vez lo haces, no recuerdes mis defectos, mi manía de jugar con tu cabello, de mirarte sin pronunciar palabra alguna, más bien recuerda los momentos que fueron casi perfectos, nuestro primer beso y el último, porque en el último fue en el que te dejé ver que esto era real, tan real como creía eras tú; pero recuerda más bien mis cosas buenas, las que alguna vez quisiste de mí, pero jamás recuerdes las cosas que nos llevaron a esto, tú tan cerca de mí pero a miles de kilómetros de aquí y yo con ganas de ya no estar más. Yo, por mi parte, recordaré tus ojos que me enamoraron, tus manos que me hicieron sentir el cielo y el infierno, tus labios que me regalaron tantos atardeceres tus dulces besos, tus palabras que supieron darle a mis oídos lo que necesitaban.
Nada dura para siempre, debí haberlo sabido, trataré de ya no pensar tanto en ti, de continuar con mi vida, aunque parezca no tener sentido. La parte esencial de esto, el amor, se ha perdido, lo dejamos escapar, olvidamos hacer a un lado el orgullo para darle paso al amor. Quisiera decir que fue tu culpa por tu huida tan cobarde, por haberte burlado de mí, pero yo también fui culpable por no haberte ido a buscar, por haberme ofendido tanto, por esperar que fueras tú quien regresara pidiendo disculpas, por exagerar mi reacción.
Ahora podemos ver los errores que tuvimos, es una lástima, ahora que ya todo terminó; ahora que solo resta seguir adelante por separado.
Nada… tan solo queda nada lo que fuimos, de lo que sentimos, todo se ha perdido, se nos ha ido.
Nada sin ti, nada conmigo, tan solo queda la nada, lo demás ha desaparecido; solo queda el vacío.
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