miércoles, 13 de septiembre de 2017

Y me quedé esperando un "te quiero" que nunca llegó.

Jalé una silla y me senté en ella, paciente.

Pero mi cuerpo se durmió esperando y, exhausto al final, decidió pararse e irse.

Su "te amo" no volverá.

De hecho, quizá, nunca existió y fue un susurro de las voces que siempre te han acompañado.

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