- Por qué ya no lloras?
- Y como para qué me quieres ver llorar?
- Hacerte una piedra no es madurar.
- Ni piedra, ni inmadura. Lloraré cuando se me venga en gana, cuando no me resulte inútil.
- Te estás volviendo una perra de nuevo? Me gustabas con tu buena onda.
- No, no necesito ser una perra ni ser buena onda. Soy lo que en este momento siento quiero ser y hacer. Ni buena, ni mala. Simplemente sin interés de creerme inalcanzable y sin interés por caer bien.
- Me dan miedo tus pinches huevos.
- Los tengo más grandes que tú, verdad cabrón?
- Ni tienes.
- Te los muestro?
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