Las cogidas lentas, suaves y llenas de amor no se hicieron para mujeres como yo.
Vuelve a atarme a la cama de pies y manos, sin que yo pueda hacer nada más que llorar en silencio y raspa mi piel con mil cuchillas más.
Y a veces entre todo el dolor que infringen a mi cuerpo, cierro los ojos y recuerdo su mirada de amor cuando cuidaba de mí mientras me hacía suya.
Falso, eso no era para ti. Para ti es esto. No mereces más, jamás mereciste más. Eres una mierda que vino a este mundo a dejar que le jueguen el cuerpo, a que le sigan destrozando el alma.
Lo sabes, en este camino quedarás hecha pedazos dentro de poco. En realidad espero que a alguien se le pase la mano y me saque de este puto infierno.
Y muerden, duele, golpes, heridas, sangre; duele mucho, demasiado. Estoy sucia, siempre lo he estado. No hay forma de limpiarme.
El destino fue marcado desde la infancia. Naciste para ser una puta que satisfaga los deseos de las mentes más enfermas.
Por qué pensaste que podía haber más?
Estúpida.
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